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La Santa Cruz como Modelo Matemático Universal
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Nº Asiento Registral 16/2013/8695
 
 
 
 

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Llamada a todos los Hermanos lejanos

 


Carta de presentación a las diócesis

 

PUREZA Y CASTIDAD

La ventana al conocimiento
 

Retrospectiva Antropológica en Clave para la Nueva Evangelización

 

Juntos en el Nombre de Jesús

 


Familia de los Sencillos

«Creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor hasta el menor de ellos» (Jon. 3,5).

 


Exhortación a la Unidad

Por el Triunfo del Inmaculado
Corazón de María

 

De nuevo otro David contra otro Goliath

Autoridades del orden que abusan de sus
poderes y subestiman nuestra dignidad

 

 

ANTEPROYECTO ESPIRITUAL

La familia de los sencillos

Fecha de entrada al Obispado de Alcalá de Henares ( E-mail )

26/12/2013

 

«Quiero lío en las diócesis». «Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno
después le arma lío a ustedes, pero es el consejo. Gracias por lo que puedan hacer».

S.S. Francisco

 

 

CONTRA LA DICTARURA DE LA MARCA Y LA PESTE DE LA NORMALIDAD

 

«Creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor hasta el menor de ellos» (Jon. 3,5).

 

1 de las 287 razones para ser monja... o monge

Psicología del COLOR

 

 

 

 

 

NO TENGAMOS MIEDO

 

No os de miedo ser de Cristo,
no os de miedo ser sarmiento.
No os de miedo testimoniarle,
no os de miedo poder dar fruto.
Nos os de miedo que os pisen,
no os de miedo ser sólo mosto.
El Señor hará vuestros odres,
en función de vuestro sacrificio.
Sólo él hará de todos nosotros
un vino nuevo, en odres nuevos.

 

 

1. Introducción.

2. Anteproyecto Espiritual.

3. Resolución. «Quiero lío en las diócesis» S.S. Francisco.

4. Imposición del hábito.

5. Fotos.

6. Elógio a la locura.

7. Comunicaciones personales con la Santa Iglesia.

8. Notificación informativa dirigida a mi obispo sobre la actividad de esta sección.

9. Primeras impresiones en mi parroquia San Juan de Ávila.

10. Primer comunicado a todas las parroquias de la Diócesis de Alcalá de Henares.

11. La mezquindad del servicio pastoral de mi diócesis.

12. Querido obispo D. Juan Antonio Reig Pla, familia y amigos.

13. Mientras Mons. habla lejos, limpian las calles de pobres.

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN


Después de ser anunciado el mensaje de S.S Francisco, donde nos comunicaba que «no hay que tener miedo de renovar las estructuras de la Iglesia», debo de manifestar que con independencia a mis circunstancias personales pasadas y presentes, no me ha dado vértigo presentar este anteproyecto espiritual a las autoridades eclesiales de la diócesis a la que pertenezco, que es la de Alcalá de Henares

            De forma breve se exponen unas razones personales, que me han imposibilitado poder llegar a ser sacerdote. Por otro lado, por razones similares, me impidieron de igual manera la vida misionera. En una pequeña luz de esperanza por poder vestir un hábito para lo que me resta de mi vida, tomé la opción de ingresar en una orden por medio del discernimiento espiritual y aunque tuve algunas posibilidades, el Señor de muchas maneras frustró esta intención personal, haciéndome ser más consciente de que inmerecidamente, habiéndome confiado un nuevo carisma para nuestra Iglesia, debía de atender este carisma, que se fundamenta en predicar el Misterio de la ciencia de la Santa Cruz. Comprendí entonces gracias al discernimiento de la misma Escritura de que «a vino nuevo, cuero nuevo» (Mc 22; 2).

            Teniendo en cuenta la situación social y global, poder vestirnos de forma sencilla superando las modas, supone un gesto ante Dios de profundo arrepentimiento, como cuando en Nínive se vistieron de saco, tras la predicación del profeta Jonás. Este anteproyecto espiritual no se queda en mi pobre persona, sino que de alguna manera es una invitación a todos para formar una orden familiar, que se adapte directamente a las familias; madres, padres, hijos, por tanto a todas las personas solteras, sin imponer ninguna condición del estado de salud de cada persona que quisiera hacerse familia de los sencillos, adaptándose de esta manera a las circunstancias personales de cada uno, sin tener que abandonar nuestra actividad en el ámbito social, facilitando a los laicos que lo deseen, una vida más cercana y coherente con el Evangelio. Contamos en este caso también con una regla muy sencilla, que sería la que nos uniría para tener más experiencia de familia, facilitando así una mejor relación con Dios, que es nuestro Padre.

            En el último de los casos, se expone la preocupación de que los religiosos, por las diferentes circunstancias, hayan perdido parte de su vocación al no vestir sus hábitos, por tanto, se propone a todo laico sensibilizado por esta desolación, poder adoptar con alegría un hábito, en un estilo libre, pero sencillo.

 

«Por los campos de Dios, el loco avanza/ esta alma errante, desgajada y rota; / purga un pecado ajeno: la cordura, / la terrible cordura del idiota»

Antonio MACHADO, «Un loco», en Poesías completas (op. cit.), 131-132.

 

 

 

 

 

 

 

 

Anteproyecto Espiritual

 

Corría el año 1992-1993, teniendo la edad de 14-15 años cuando me dispuse hacer uno de mis últimos viajes al estado de Texas, concretamente en Fort Worth, para visitar a mi hermana y a sus hijos. Allí ya conocía a Doris y a su marido Troy hoy ya difuntos. Ellos eran protestantes, además de ser unas personas estupendas, muy cariñosas con nosotros. En aquella ocasión, tenían que operar a mi hermana de un papiloma en la espalda y como era menor de edad para estar en el hospital, no pude ir con ella. Previendo la situación, me quedé en casa de Doris en compañía de una mujer muy amiga suya, Ms. Baely, que también era un encanto de persona, la cual gozaba de una expresión de paz en su rostro que llamaba la atención.

La verdad, por aquel entonces, tengo que reconocer que yo no estaba muy cerca de la Iglesia de Cristo, de la cual puso como piedra a Pedro, pero reconozco que la forma de vivir de aquellas personas me parecían atractivas. Si, solo en la Iglesia Católica es donde subsiste en toda su plenitud la verdad que es Cristo, pero reconozco y a su vez reconocemos que fuera de la Iglesia Católica hay muchos elementos de la verdad y que desde un plano subjetivo se podría decir e incluso que hay personas muy santas, personas muy gratas a los ojos de nuestro Dios. Con esta aclaración quiero decir que, lo que me pasó en casa de Doris en compañía de su amiga Ms. Bayle, fue algo que me dejó impactado para el resto de mi vida y que en muchas circunstancias en lo sucesivo, quizá en las que más ofendía a Dios, me llegaron a dar mucho que pensar. Serían las 8 o 9 de la tarde, cuando ellas leían la Biblia y en muchas ocasiones me miraban y se sonreían. Llegó un momento que se pararon como sorprendidas, pues al parecer tenían el don de profecía. Ellas comenzaron a reírse, pero yo no las entendía. Pasaron unos días, cuando mi hermana estuvo algo más recuperada, y surgiendo la ocasión, Doris le comunicó a mi hermana que el Señor les dijo aquel día, que el regalo de Dios que le hizo a mi padre que no quiso en su momento, yo lo aceptaría. Mi padre estudio 4-5 años en el seminario menor de Málaga, pero optó finalmente por ser padre de familia.

Creo que aquel acontecimiento en mi adolescencia me marcó profundamente para bien, aunque en lo sucesivo, en mis graves ofensas a Dios, en verdad este pensamiento, no me sentaba muy bien, pues más bien me perseguía como si fuese un depredador sin cansancio.

Si, después de haber hecho ya hace más de dos años un resumen de mi testimonio desde mi nacimiento hasta el momento presente, el cual he tenido  después la ocasión de compartirlo con mi familia, amigos y más tarde con más personas. En este resumen, resalto de una forma especial que, de alguna manera el Señor me concedió la gracia inmerecida de poder ver de una forma sobrenatural la majestad del sol con mis propios ojos. Desde este momento hasta nuestros días, todo cambió de forma radical, hasta el punto de ser más consciente de que nosotros los hombres no somos capaces de poder asimilar algo de semejante envergadura en un instante insignificante de nuestra vida terrena. Nadie debe de extrañarle que pueda gozar de esta visión tan extraordinaria desde aquel momento, pues debemos de saber primero que los dones del Señor son irrevocables y aunque creo con seguridad que otros muchos lo podrían experimentar de la misma forma que yo lo hago, se debe de tener en cuenta el Salmo 121, cuando nos escribe el salmista aquellas hermosas palabras donde nos dice que «de día, no te dañará el sol».

Después de haber superado con creces el abominable mal de la pornografía y las drogas, gracias a la oración y a los dones del Señor, tras esta experiencia que manifiesta interiormente una metanoía, en el año 2009, tras mi último ingreso psiquiátrico, no tuve duda de que el Señor me llamaba. ¿A que me llamaba? Pues en verdad en aquellos momentos no lo tenía muy claro, por ello hice uso de razón y comencé a tantear. Fue entonces cuando el anuncio de aquellas mujeres empezaba a sonarme bien y, a decir verdad me sirvieron de impulso para tratar de ingresar primeramente en el seminario de Huelva, donde no me aceptaron y después en el de Madrid, donde tampoco pareció al Señor que fuese mi camino. Fueron momentos difíciles y de confusión por el rechazo, que en parte fue debido a mi presunta enfermedad mental.

No pasó mucho tiempo y mi ansia misionera, que nació en la única depresión que padecí tiempo atrás, me impulsó con mucho ánimo para interesarme por un curso de misionero que impartían los jesuitas en el movimiento Entreculturas. La verdad es que fue una amiga la que me invitó a conocer este programa de misión. Todo al principio parecía estupendo, hasta que comunique a la ejecutiva que los médicos me habían diagnosticado un trastorno bipolar. Ellos me dijeron que no podía irme de misiones, porque mi medicina no la cubría el seguro. Yo insistí comentándoles la idea de que podía cubrir este gasto personal, pero no llegué a buen término.

.Desde aquellos momentos, comencé a tener interiormente un deseo frustrado, por no poder vestir un hábito, que reflejase exteriormente aquella metanoía interior, que tenía necesidad de ser manifiesta de esta manera. Desde estos precisos instantes, comencé a tener plena consciencia de que necesitaba una dirección espiritual. Busqué director un tiempo, pero en un principio no quisieron tampoco aceptarme algunos sacerdotes. Por una causa del destino, el Señor me puso en mi camino a D. Javier Ortega, que es vicario episcopal de mi diócesis y actual director del Seminario Mayor Justo y Pastor en Alcalá de Henares. Yo en primer lugar, me dirigí a él formalmente por una carta, donde le exponía brevemente mi situación y gracias a Dios él me aceptó.

Gracias a él he podido purificar poco a poco la voluntad del Señor para conmigo. Ha supervisado en la medida de sus posibilidades mis escritos, que poco a poco he ido vertiendo a, la Web homenaje a la Santa Cruz. Se podría decir que después de todos estos años de discernimiento espiritual, tan paralelo al discernimiento que se le ofrece al seminarista, al cual se le ayuda a tomar una decisión responsable y definitiva antes de decidirse por el sacerdocio, tengo seguridad de que D. Javier Ortega ha tenido suficiente tiempo para saber si mi deseo y mi amor al Señor es o no un capricho de verano, pudiendo tener a su vez conocimiento de si he alcanzado una madurez espiritual, amando a Dios en primer lugar y a mis semejantes, por medio de la castidad. Creo que él puede dar fe incluso de mi desprendimiento cada vez mayor por las cosas materiales. De igual manera, también en cierta medida por mi obediencia a la Iglesia, que aunque de vez en cuando haga una crítica o autocrítica quizá severa, según se vea, como lo he hecho o lo sigue haciendo este servidor consigo mismo, no se le hace ningún mal, todo lo contrario, porque mi deseo sin fondo es luchar por una Iglesia mejor para todos.

No ha pasado mucho tiempo desde la fecha presente en que llegué a proponer a D. Javier la posibilidad de ingresar en una orden bajo mis condiciones personales. Si, en un principio me atraía la idea, pero no terminaba de coger el sueño en ocasiones, pensando que esta posibilidad podría implicar que más adelante, un superior, por alguna razón no le terminase de agradar mi apostolado digital. Comenzó a surgirme la duda, pensando aquello que decía el Señor, de que «a vino nuevo, cuero nuevo» (Mc 22; 2). Esto queda bastante justificado en la conclusión de mi escrito «La Santa Cruz cómo Modelo Matemático Universal». En este escrito se detalla que la predicación de la ciencia de la Santa Cruz, de la cual me ha llevado hasta el momento más de seis años, es un nuevo carisma para la Iglesia, un regalo del Señor para poder seguirnos deleitando y profundizando en sus Misterios, pero en esencia, es un regalo para seguir predicando la Santa Cruz, que en definitiva es predicar el Evangelio. Si, en verdad toda una locura este carisma en forma de caracteres matemáticos, que de alguna manera ya nos lo adelanta san Pablo, «pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; más para los que se salvan – para nosotros– es fuerza de Dios» (1 Co 1; 18).

Ahora, después de seis años estudiando y divulgando el Misterio de la ciencia de la Santa Cruz en el universo, por medio de la Web homenaje a la Santa Cruz, en las redes sociales y además habiendo tenido la gracia de haber participado en varios congresos, de los cuales algunos han sido organizados por diversos órganos, tanto en universidades católicas como no católicas, he llegado así a ser cada vez más consciente de la importancia de este mensaje en caracteres matemáticos, de cara a la ciencia, a la filosofía y religión. Cualquier persona en su sano ejercicio de la razón puede llegar a apreciar la importancia de este Misterio, porque si llegásemos a apreciar verdaderamente su valor, podría servirnos como puente o como nexo, no solo para poder unificar conocimientos, sino para unificar también culturas. Por esta razón misionera y por mis circunstancias personales vividas hasta el momento, soy plenamente consciente de que he sido y soy misionero por la gracia de Dios. El no me ha desechado para sus misiones, con independencia a lo que pueda parecer a los ojos del mundo. Ahora sé que el Señor me había encomendado esta misión y gracias a Dios esta misión que me ha encomendado inmerecidamente, ha superado mis expectativas por completo, es decir, que para mí no hubiese habido algo mejor en mi vida que lo que hago y en esta labor he descubierto mi verdadera vocación, la misma que rebosa mi pobre ser.

A pesar de todo, no he podido evitar en mi interior ese deseo de querer vestirme sencillamente. En una ocasión, en el oratorio de san Felipe Neri, creo que el Señor me dio un impulso personal. Creo que me preguntó ¿quieres vestirte? A lo que curiosamente le siguió una respuesta que invitaba a ello, diciendo ¡pues vístete! ¡Qué hermosa idea ¡ ¡ total, quien le iba a molestar que un pobre loco, que ha sido rechazado para otras misiones, pudiese llegar a vestir un trozo de trapo sencillo ! De alguna manera, comencé a pensar que era un gozo poder adoptar una vestidura que otras personas, por las circunstancias del mundo ya comenzaron a rechazar desde hace tiempo.

Creo que las justificaciones que presento son muy claras. Primeramente unas razones y circunstancias personales de deseo y necesidad por creer que de esta manera podría entregarme mejor al Señor e incluso después de haber consagrado de forma privada mi vida a la Virgen el 25/3/2010, viviendo de forma célibe desde hace más de nueve años. Un mensaje que ha ido dando forma a una vocación, que invita a todos los demás a emprender de igual manera la misión por predicar la Santa Cruz, que es donde comenzó nuestra victoria contra el mal y que en esta ocasión ahora conocemos en caracteres matemáticos, un mensaje que de muchas maneras define este nuevo carisma dentro de la Santa Iglesia.

Para todas las personas, con independencia a su religión, las vestimentas manifiestan siempre algo de la personalidad de cada uno, pero en verdad, cada persona está subordinada a las modas o tendencias de cada momento, dando como resultado una sociedad inhibida con muy poca personalidad, aunque parezca todo lo contrario. Solo la sencillez nos hace únicos y todo lo demás nos embrutece y nos hace ser como se suele decir «diferentes». Con esto quiero decir y dejar claro que es una industria la que hace que nos tengamos que adaptar a ella y no al revés, aunque desgraciadamente apenas nadie sea consciente de esto.

Algunos sabemos el peso de importancia que suponen las vestiduras en las Escrituras. Desde que el mismo Dios cubriese la desnudez de Adán y Eva, pasando por las palabras de Job 1: 21 «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá». Así como el vestido que manda poner el padre en la parábola del hijo pródigo, como signo de una vida nueva o el mismo mandato de Cristo a sus Apóstoles, para que vistiesen de forma sencilla antes de ser enviados.

La vestimenta para el hombre ha sido y será uno de los signos de los tiempos para cada momento de la historia, pero ha sido Cristo, Ntro. Señor, quien le ha dado verdadero significado, pues no ha sido meramente un dato más sin importancia que estuviese colgado prácticamente desnudo en su Santa Cruz, «como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano» (Ecl 5:15).

El significado por el que Cristo muriese desnudo tiene un mayor calado del que podamos imaginar, pues no debemos de dudar su sentido escatológico para estos momentos en los que vivimos. Poder contemplar a Cristo en su Cruz desnudo, nos hace reflexionar lo despojado que llegó a ser del mundo, que incluso para sus tiempos, la gran sencillez de sus vestiduras, eran atemporales, es decir, que no eran una moda o ideología de su tiempo, no lo ha sido en lo sucesivo, ni tampoco gracias a Dios podrá llegar a serlo en el presente, porque la sencillez no entiende nada de modas. De esta manera el Señor nos pone así un gran acento sobre la importancia de nuestras vestiduras, por lo que haciendo un gran ejercicio de humildad para con nosotros, debemos de plantearnos hasta que punto de necesidad tenemos de nuestras vestiduras; saber si las vestimos nosotros a ellas o son ellas las que en verdad nos visten a nosotros. A esta cuestión, en la actualidad desgraciadamente, no le damos en gran parte la importancia que verdaderamente tiene. Como decimos, el significado que tienen las vestiduras en las Escrituras no es algo trivial, pero sí que viene a ser como un explosivo muy inestable, cuando en nuestros tiempos existe detrás una maquinaria de injusticia atroz, que es lo que conocemos como una estructura de pecado, donde tanto los fabricantes, comerciantes y clientes finales, contribuyen a la esclavitud y explotación de hombres, mujeres y niños de una forma extremadamente cruel.

Si hiciese un mayor esfuerzo personal para poder argumentar mejor y fundamentar mi deseo por vestir un hábito, en primer lugar, debo de aclarar que esto no es del todo así, porque mi deseo en este caso es vestir en un principio un semi-hábito, es decir, un hábito de fraile o de monje, como prenda que cubriría solamente el tronco superior a modo de abrigo. El resto del cuerpo, pues con mis mismos pantalones, mismas deportivas, y zapatos o sandalias cuando procedan. Esta prenda sería confeccionada personalmente y no se cerraría a seguir una línea concreta, sino que de alguna manera queda abierta una línea de estilo libre, en cuanto al color y al diseño final. Sí, se dice que el hábito no hace al monje y por la misma regla de tres, el hábito tampoco haría monje al hombre laico, pero estoy completamente seguro que por ósmosis el hábito puede ayudar al hombre a llegar a ser fraile o monje, ya que su sencillez es un potente atractivo que nos ayudaría a saber mejor quienes somos. El gesto de adoptar un hábito, puede hacer comprender al hombre el gran significado que ya el mismo Evangelio hace de las vestiduras y, hacernos comprender por la experiencia propia que, un hábito no pesa tanto como el Demonio nos ha hecho creer a la inmensa mayoría. Debemos de saber que él lo ve un peligro para sus maquinaciones, pues no debemos de dudar que tampoco le gusta nada que el hombre busque en el armario de las cosas «viejas». Aunque la mejor bendición que se ha hecho del hábito ya nos la hizo saber el hermano san Francisco, pues según él, cuando por alguna razón no se hacía uso de la voz para poder predicar, era entonces el hábito quien lo hacía en su lugar durante todo el día.

Creo que esta intención personal, se suma más a la situación actual que todos vivimos. Creo que no es necesaria la manifestación violenta y en general la confrontación que se vive en nuestros días, pues el mundo no va a ser arreglado por la mera acción o diálogo político, sino por la acción pacífica de la fe y la razón de los hombres de buena voluntad. Cierto es que no quisiera valerme de lo que opinan mis psiquiatras a los que me he sometido desde hace años y que en parte he de decir que me he dejado ayudar hasta el momento, pero ellos han llegado a valorar previamente esta propuesta que presento en este anteproyecto a grosso modo , como algo que podría ser muy positivo, ya que según argumentan, quizá la sociedad en estos momentos presentes tenga más necesidad de este tipo de iniciativas, que aunque no lo parezca en un principio, es la mejor pancarta para encabezar nuestra manifestación, en primer lugar, ante Dios que nos ve desde las Alturas. Por ello, siendo consciente de que para muchos pueda ser un disparate, este anteproyecto espiritual no se queda en mi pobre persona, sino que de alguna manera es una invitación a todos para formar una orden familiar, que se adapte directamente a las familias; madres, padres, hijos, por tanto a todas las personas solteras, sin imponer ninguna condición del estado de salud de cada persona que quisiera hacerse familia de los sencillos, adaptándose de esta manera a las circunstancias personales de cada uno, sin tener que abandonar nuestra actividad en el ámbito social. Esta iniciativa no me da ningún vértigo de cara a las autoridades de la Santa Iglesia, ya que ha sido nuestro querido Santo Padre Francisco el que ha iluminado con sus palabras este camino, cuando comunicó que «no hay que tener miedo de renovar las estructuras de la Iglesia». Por ello comparto con todas las personas este regalo que el Señor nos hace, un regalo que además nos ayudaría a poder desvincularnos mejor de todas las modas e ideologías perniciosas, que tanta injusticia generalizada nos traen, pero especialmente para los más débiles.

La regla que me impongo es quizá, demasiado sencilla, pues esta regla es la misma que ya vivo desde hace tiempo. Por el conocimiento que tiene mi director espiritual, ahora, confiado al Señor para el bien supremo del hombre, por lo cual, para gloria de Dios, pido a él primero su permiso, para pasar a dar testimonio así de forma íntegra, siendo si así procede, uno de los primeros hombres de la familia de los sencillos.

- Ser bautizado en la Iglesia Católica.

- Obediencia al Papa y al obispo.

- Estar confirmado.

- Estar consagrado a la Virgen.

- Frecuentar los sacramentos de forma diaria.

- Comprometerse con la formación permanente y formar a su  vez a los demás.

- Comprometerse a trabajar o potenciar una maestría o artesanía.

- Comprometerse con un voluntariado social en un mínimo de 2 h semanales.

- Comprometerse a seguir la liturgia de las horas, así como otras devociones particulares, como el rezo del Santo Rosario,  la coronilla de la Divina Misericordia, etc.

- Atender las necesidades de la diócesis a la que se pertenezca de la forma que se requiera.

- En el ejercicio de esta sencilla regla, es opcional por parte de cada persona poder vestir con un hábito o semi- hábito en un estilo libre y hacer constar en lo sucesivo los datos personales pertinentes en algún censo diocesano, si las autoridades eclesiales lo estimasen oportuno.

- Tras ser bendecido el primer hábito por un sacerdote, aceptar que la imposición del primer hábito, sea impuesto por un miembro ya consagrado a esta familia.

- Se permitirá opcionalmente a todos los miembros que quieran formar parte de la familia de los sencillos, poder recibir además un nombre nuevo, para la vida nueva que estrena, a elección del miembro que se adhiere a la familia o en su defecto, quien le impone el primer hábito, referiblemente confeccionado por uno mismo.

 

Si aún así, las presentes justificaciones no fuesen causa para emprender esta iniciativa, ruego al menos que se tenga presente la preocupación del abandono del hábito, que en estas últimas décadas el hombre religioso ha ido dando cada vez más de lado. Creo que esta propuesta que aquí se hace, podría ayudar a que el hombre descubra el profundo significado que tiene vivir con sencillez de una forma íntegra.

Sí, mi último grito podría parecer otro disparate, lo reconozco, pero en ocasiones la razón, como sabemos los hombres de fe, viene a ser como las luces de paso cuando circulamos bajo la niebla, es decir, que más que ayudar, molestan. Las luces del Espíritu despejan esta espesa densidad, por ello mi propuesta sería la siguiente: Si el hombre en la actualidad anuncia que se adopte un animal, un árbol u algo que tiene peligro de que pueda llegar a desaparecer, ¿por qué no ofrecer entonces a las personas a que adopten una prenda? Si a las autoridades eclesiales no les importase mis razones personales, mi invitación a la humanidad sería hacerles recapacitar sobre la triste realidad del abandono del hábito por parte de los religiosos. Entonces les diría a todos: ¿os gustaría adoptar un hábito? ¡! Pues, háztelo, vive y ama la sencillez ¡! De esta manera podremos ser más coherentes con el Evangelio, pues no se cambia el mundo pensando en las cosas grandes, sino pensando en las cosas pequeñas que parten primero de nosotros mismos.

Después de decirlo una y otra vez en muchas ocasiones, ahora lo expreso con más sentimiento que nunca, dirigiéndome en esta ocasión a las autoridades eclesiales. Quisiera decirles como últimas palabras, antes de dar respuesta a este permiso que solicito que, yo con todas mis pobrezas y dificultades he tratado de dar con generosidad a Dios y a los hombres mis cinco panes y dos peces, siendo consciente de que hasta este momento no puedo darles más, si no me dan la oportunidad que les pido en la presente comunicación. Si, ahora solo espero que el Señor, con esta pequeña ofrenda personal que el mismo me ha dado, haga el milagro de multiplicar la luz de los corazones de las autoridades eclesiales, para que vean con claridad lo que hay en el mío y depositen su confianza en este anteproyecto espiritual que torpemente aquí he tratado de presentar.  

Expreso mi última voluntad a las autoridades eclesiales, rogándoles que cuando se dé respuesta a esta proposición espiritual, se formalice primeramente por escrito, tal como he procedido desde un principio. Si se considera pertinente que además podamos tratar personalmente esta cuestión para poder estudiar mejor los detalles o despejar las posibles dudas que se pudiesen presentar, por mi parte, adelanto que este será un gesto digno de agradecer.         

                   

Jesús Del Pino Marín

Suso +

 

 

 

 

 

 

 

RESOLUCIÓN

 

Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Reig Pla.

Comprendo que sea un hombre tan ocupado y ruego a Dios que el Señor le ilumine para que sepa discernir siempre las prioridades en sus labores pastorales. Servidor se lo pide y le ruega también se le pueda pedir a Dios esta gracia para mí.

Debido a que también tengo mi agenda, gracias a Dios, desde el día 14 de junio esperaba reunirme con Ud., previa solicitud a mi director espiritual, en vista a poder aclarar las razones de su negativa, para poder llevar un hábito. Recordará que hice la solicitud o pedí este permiso el 26/12/2013 y hasta el momento sigo a la espera de poder tener un argumento mayor, porque con indiferencia a mi enfermedad mental, gracias a Dios soy persona.

Sabiendo que comprenderá que debo de seguir mi agenda como todo el mundo debiera de seguir, en vista a que no me han dado respuesta a ninguna comunicación que he presentado por medio de mi director, durante estos últimos ocho meses, por no hacer referencias más remotas por medio del correo electrónico del obispado o personalmente a Ud., me temo que no voy a poder tener la ocasión de reunirme antes de finalizar este mes de agosto. Por ello, para que conste y no se pierdan más mis comunicaciones, en adelante procurare en la medida de las circunstancias certificar las cartas.

Esta comunicación que le envío, se supone que la tenía preparada para entregársela en mano en esta reunión que al parecer queda en el aire. Si Ud. tuviese deseo de aclarar o dialogar con tiempo todo esto, con gusto estaré a la espera de su respuesta.

 

Att: Jesús del Pino Marín ( Suso +)

8/8/2014

 

 

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Excmo. y  Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Reig Pla.

Tras casi ocho años frecuentando los Sacramentos, después de haber intentado ingresar en el seminario de Huelva y en el de Madrid sin una resolución conforme y tras haber intentado ingresar en el Movimiento Entreculturas como misionero, el denominador común, como ya sabe, ha sido una presunta enfermedad mental, que ahora gracias a Dios, abrazo como mi preciosa cruz. Después de someterme durante más de siete años a una dirección espiritual con D. Javier Ortega, Vic. Ep. de la diócesis, haberme consagrado de forma privada el 25/3/2010, para después formarme en el Instituto Diocesano Santo Tomás de Villanueva durante tres años consecutivos, sin interrumpir mis labores misionales en la Web que administro desde hace seis años, junto con el resto de mis actividades en las redes sociales.  Debo de hacerle saber además que hace unas semanas, para gloria de Dios, he recibido una placa de agradecimiento de la ONG que formo parte, por mi actividad como voluntario en la Residencia Francisco de Vitoria, por el hecho de haber cumplido cinco años consecutivos en el ejercicio. Después de esta labor, me gustaría cuantificar de alguna manera mi celo por mi Iglesia y aunque se puede tener una referencia en el grupo que administro en Facebook, en el que hoy somos casi 3000 suscriptores, queda a disposición de cualquier interesado un amplio historial o registro  de conversaciones, dónde se demuestra mi defensa a la Iglesia de sus ataques frecuentes. Por otro lado, no ignoro que mis torpes escritos, han interpelado de muchas formas, particularmente a la jerarquía, porque creo en una Iglesia mejor para todos y trabajo en ello. El 26/12/2013 presenté a D. Javier el Anteproyecto Espiritual  «La Familia de los Sencillos», con una intención explícita y ferviente por querer salvar el hábito, aunque al parecer, estos argumentos han vuelto a ser por parte de mi obispado, una causa de nuevo rechazo hacia mi persona.

Han pasado casi ocho meses y tras haber confeccionado personalmente mis propias vestiduras, después de haberme hecho unas fotografías mi director espiritual, con el fin de buscar su conformidad, el día 14 del presente mes de julio, él mismo me transmite su respuesta, que al parecer sin tener en cuenta mi gran esfuerzo, literalmente se resume en tres sencillos monosílabos: «No lo veo». Debido a mi torpeza, le pido disculpas ya que no comprendo el razonamiento o los condicionantes que le han motivado, para tomar esta última decisión. Por ello, éste mismo día le rogué a D. Javier antes de despedirme, que tenía deseo de que me lo pudiese comunicar personalmente, antes del día 26 de este mes. Trataré de preocuparme e insistiré lo posible, para que podamos tener al menos una breve reunión, antes de este día. De antemano permítame ser prudente y adelantarme con esta carta, para tratar de fundamentar algunas razones, por las que no debiera de tomar mi alegato ante esta nueva negativa, como un acto de desobediencia hacia Ud. que es mi obispo.

Antes de nada, quisiera comunicarle que en estos últimos dos años, he tenido que hacer especialmente un esfuerzo de discernimiento y en el tamiz de mi conciencia, han quedado varias opciones que quisiera compartir ahora con Ud.:

1.           Plantearme dejar la Iglesia Católica, con el fin de ser protestante. Esta opción supone un acto de cobardía y de poca hermandad, porque aunque sea despreciado y rechazado por Uds., sé que el Señor puede valerse aún de mi pobre persona, pero con la ayuda de los Sacramentos. De esta manera puedo ser más de ayuda aquí que en otras comunidades cristianas, de las cuales también me compadezco, porque podrían hacer mucho bien desde su seno, pero bajo la gracia de Dios, aprendiendo a aguantar como servidor este recio temporal, en vez de tener que ser un cristiano autónomo, que es  mucho más fácil. Por tanto, me niego a ser cristiano por cuenta ajena, pues además el Señor nos dijo que Él tampoco nos abandonaría hasta el final de los tiempos y, este servidor tampoco lo hará hasta que Él lo disponga.

 2.            Seguir haciendo un mantenimiento espiritual o aceptar la normalidad de la tibieza de la gran mayoría de mis hermanos católicos. Esto supondría tener que seguir amoldándome a un patrón definido, dónde prácticamente todos debemos dejarnos automatizar por una serie de «costumbres», con escasas posibilidades de amar a Cristo con toda libertad, es decir, en espíritu y en verdad. Todos debemos de recibir la comunión según unas «normas», que es «lo que hacen las mayorías», según me dijo un sacerdote de la diócesis, para supuestamente no llamar la atención y no perder mucho tiempo en las filas. Tampoco podemos dar testimonio, porque según dicen otros sacerdotes, provocamos a los demás. En definitiva, dejamos de ser guerreros de Cristo, para estar todo el día fumando la pipa de la paz, con miedos y complejos, con nuestro relax, comodidades y lagunas de ignorancia, razones por las que no terminamos de ser conscientes de que ésta postura, no ayuda a salvar almas. Esta postura es muy egoísta, porque hace pensar que «como ya estoy casi salvado», pues ¿Para qué vamos hacer más que rezar por los demás? Al parecer, creen o les gusta creer que lo de las obras, es sólo para los «profesionales o capacitados».

 

            Por esta maraña tan tupida, descarté la opción de ser un hombre tibio, pues prefiero que los hombres me den palos por hacerlo «mal», que la Vida al final me lo termine dando por no hacer nada. Estas palabras personales son bastante análogas a aquellas palabras de S.S. Francisco, «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos». Creo que con estos argumentos serían suficientes como para haberme ahorrado esta última comunicación. Pero lo importante ahora es que debe de cuestionarse seriamente, según nuestra presente realidad junto con estas palabras del Santo Padre, si es este servidor el único enfermo o desgraciadamente son muchos más los miembros de la Iglesia los que en verdad también lo están. Espero que esto no le ofenda a nadie, porque estar enfermo es algo humano, pues antes de ofenderse, piensen que este servidor es un enfermo más y me ofendería más bien a mí, en todo caso, el hecho de que esto les pudiese ofender.

 

En definitiva, la mejor opción es rebelarme contra mis miedos y tibiezas. Efectivamente, esto implica directa e indirectamente, rebelarse contra los miedos de otros cristianos que están inmersos en su tibieza. Esto ha hecho acontecer que muchos de los miembros de la Iglesia sean cada vez menos sensibles a la causa de Cristo, lo que ha ido volatizando la autoridad eclesial, para ir menguando a un puro poder administrativo.  

De partida puedo decirle que las razones por las que creo que debo de vestir mis vestiduras, se fundamentan en parte en esta introducción previa, dónde muestro mi interés y esfuerzo por querer ayudar a mi Iglesia, sin mirar mis limitaciones, aunque ¿No sería mejor que fuesen Uds. más conscientes de la suyas? Como dice el Señor, la fe mueve montañas y si Dios quiere, mi fe seguirá siendo con independencia a las limitaciones que ven en mi persona; creer que puedo ayudarles, aunque crean que no me necesiten o no lo deseen por mi parte. Deben de saber que no es sólo importante ayudar, pues también es vital dejarse ayudar, porque se enseña a otros a que se dejen ayudar, es decir, a ser humildes, pero hasta el momento han rechazado mi ayuda, que aunque no valga nada, este gesto por parte de Uds. queda como un poso. Las razones son evidentes, pues ¿Mi enfermedad mental es para Uds. una barrera para poder llamar almas o quizá les humillaría que un pobrecillo como yo pudiese hacer algo más que Uds., después de estos rechazos que hacen con relativa frecuencia a otras personas? Pues el Señor podría valerse de este pobrecillo si Él lo quisiera. Recuerden aquellas palabras del Señor, «Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado» (Lc 14, 11). Por mi parte, debo de decirles que, ha supuesto una gran humillación el hecho de haber compartido mi testimonio personal, desde hace ya casi tres años y gracias a Dios, aún sigo desangrándome. Debemos de recordar que en el Antiguo Testamento, el Señor pedía víctimas expiatorias sin defectos y sin tacha, pero que sepa este servidor, no se dice nada de cómo tenían que ser los sacerdotes, aunque cuando dice San Pablo que los candidatos tienen que ser intachables (Ti. 1, 6). ¿Se refiere a ser conformes a la Voluntad de Dios o esto abarca toda la dimensión humana? Aún así, nuestro gran San Pablo no debía de estar tampoco apto como este servidor, porque en ocasiones se definía a sí mismo como un enfermo, «¡Ojalá pudierais soportar un poco mi locura! ¡Sí que me la soportáis!» (2 Co 11; 1). Ciertamente fue más adelante el «Derecho Canónico» el que tampoco  permitió a mi querido padre poder ser sacerdote, por una operación de espalda a pesar de llevar cuatro años en el seminario de Málaga. Un Derecho bastante frío, por cierto, dónde al parecer no se examinan los corazones como es debido, pues el mío quedó roto en aquella ocasión, alegando Uds. que no tenía posibilidades, por mis defectos psíquicos y físicos. Quisiera preguntarles ahora, ¿Cómo puede ser que le digamos a una mujer que no aborte, porque su criatura venga con defectos físicos y/o psíquicos y, después a éste o a este mismo servidor que le escribe, que podría estar perfectamente representándole, dicen Uds. que no vale?  Pero, ¿Es que no se dan cuenta Uds. de que a mí también me han abortado del Cuerpo Místico de Cristo? Me quedo más perplejo cuando dicen después que, estas criaturas son la alegría de la casa y así es, no lo dudo ¿Pero porqué no me dejan alegrarles a Uds. un poco? Les digo esto, porque hace unos meses me decía un sacerdote de su diócesis, que muchos de Uds. están amargados y es que no pueden pretender hacer del Cuerpo de Cristo un Cuerpo de élite, porque si cuentan sólo con sus capacidades, se van a seguir frustrando, viviendo en esta confusión, que en el fondo saben  que no se fundamenta en absoluto  en la caridad. Definitivamente me causa dolor decirlo y si lo digo es porque les he perdonado, pero ya sé que soy un aborto. Desconozco si lo que les voy a decir a continuación, confirme definitivamente por parte de Uds. mi enfermedad mental o quizá sean más conscientes en adelante de una madurez psíquica y espiritual, que es lo que probablemente han descartado todos Uds. hasta el momento, pues termino dándole las gracias a Dios, por haber podido llegar a ser como un aborto, para ahora ser el último.

Sabemos que el concepto de «debilidad» humana y nuestras «limitaciones» no están ni si quiera reconocidas lingüísticamente como sinónimos en nuestro vocabulario, ¿Pero en nuestra comprensión espiritual, deberíamos de comprenderlo plenamente de esta misma manera? Es por ello que quisiera darles esta garantía por mi experiencia de que esto es verdadero, pues si San Pablo encuentra su fortaleza en su debilidad (2 Co. 12, 10), también la podemos encontrar en nuestras limitaciones, enfermedades o todas aquellas barreras que para la «razón» son a simple vista una invalidez o impedimento, que en verdad pueden ser recipientes muy dignos, para que Dios pueda dispensar sus gracias y bendiciones, es decir, dónde puede llegar desarrollarse mejor la fortaleza o en general, el resto de los Dones del Espíritu. Me pregunto, ¿Porque tras estos años tratando de romper la urna de cristal de la Santa Iglesia con mi labor insistente, únicamente  sólo han sido capaces de ver mi debilidad? «Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale». (1 Co 19: 27-28).

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2408, dice lo siguiente: «No hay robo si el consentimiento puede ser presumido o si el rechazo es contrario a la razón y al destino universal de los bienes. Es el caso de la necesidad urgente y evidente en que el único medio de remediar las necesidades inmediatas y esenciales (alimento, vivienda, vestido…) es disponer y usar de los bienes ajenos». Teniendo en cuenta este punto del Catecismo, me va a permitir que extienda estos bienes materiales a los bienes espirituales, que sin duda priman sobre todos los demás, para que sean conscientes de que todo esto ha ido desembocando en una grave incoherencia, pues sólo tienen que observar el contraste entre este punto del catecismo y esta última negativa por su parte. Después de tantos años teniendo necesidad de crecer en la vida espiritual y de quitarme la misma Iglesia este alimento de la boca, perdóneme monseñor, pero como puede comprobar en este caso, no desobedezco su orden, pues es más bien mi hambre ante esta injusticia, que atenta directamente contra mis virtudes y mi vida ascética. Tengo que vestirme, porque he consumido con paciencia, gracias a Dios, en estos ocho años las vías «administrativas», por lo que ruego a Dios que si no es ahora, comprenda mi postura más adelante. Efectivamente, sabemos que esto no significa que una persona se tome la justicia por su mano, sino que, agotados todos los procesos ordinarios para obtener lo que es propiedad legítima, el obtenerla sin conocimiento o consentimiento del injusto propietario, no puede considerarse un robo, ni en este caso particular que hemos extrapolado, como una desobediencia.

Por último permítame exponer mi última justificación, centrándonos más ahora en mi «problema de salud mental», que en verdad, hace mucho que dejó de ser un problema, para ser en verdad mi solución. Si no han tenido en cuenta el amor que tengo a Dios con independencia a mi enfermedad, valiéndose de unos pobres patrones que se han calibrado a la luz del «Derecho Canónico», deben de saber que aquellos que hicieron esta injusta ley, se les olvidó –permítame la expresión popular– la trampa y me explico: Estas leyes eclesiásticas están hechas y fueron hechas para personas con patrones normales, de cordura, corrientes, lúcidos, convencionales, continuos, ordinarios, metódicos, sensatos, moderados, cuerdos, cabales, etc., etc., etc. Pero es que gracias a Dios, este servidor es primeramente un pobre enfermo mental como ya tienen claro y, por estas razones, quedo excluido de estas preformas. Es así que, si están plenamente convencidos de que soy un enfermo mental, ante el cielo y la tierra, estoy exento en este caso preciso y concreto de seguir este derecho que les ampara como una «maraña de obsesiones  y procedimientos»,  precisamente por una falta de conciencia o de facultades psíquicas por mi parte, que al parecer sí que gozan Uds. Desde los ambones nos lo dicen incesantemente que, debemos de ir en contra de la corriente del mundo, pero con dolor tengo que decir que, pocos saben que tenemos que remar también en contra de nuestra Iglesia, no para hacer la puñeta como hacen otros, sino para que otros despierten y puedan mover sus remos.  Muchos de Uds. nos han hablado de la santa rebeldía, aunque no considero tener que hacer uso de estos epítetos, porque estas justificaciones que le presento, son gracias a Dios un autentico bálsamo para mi conciencia, pero aún así, le pido perdón por todas las molestias, que mi amor y pasión por el Señor le han ocasionado a Ud. o a cualquier sacerdote. Soy consciente en muchas ocasiones de que soy insoportable, porque la Justicia de Dios no la sabe aguantar cualquiera.

Sé que los comienzos no son fáciles, pero si no me aceptan, no me queda más remedio que ser parte de vuestra cruz, pero porque Uds. así lo desean, como lo ha sido durante estos años la Santa Iglesia para mí. Sepan que el perdón me ha llevado a este extremo, pues «a quien poco se le perdona, poco ama» (Lc. 7, 47). Ahora que acepto este sacrificio por amor, tengo gran serenidad, gracias a Dios, para salir del paso ante esta situación personal, consciente de una gran labor por delante. Cierto es que cuanto más difícil lo tenga, más gloria podré darle al Señor. Sepa que de darse un caso hipotético en el que abandonase este anteproyecto con intención de querer salvar el hábito, bajo mi conciencia, sería como omitir un bien y esto supondría un pecado. Invertiré los talentos del Señor y como Gamaliel, me mantendré con esperanza para que podamos llegar a pensar en común que, «todo lo que es de Dios permanece» (Hch.  5, 39). Por mi parte, le confieso que no tengo nada que perder, sino más bien Todo por ganar.

Me despido transcribiéndole el primer párrafo introductorio del anteproyecto que le presenté, a finales de diciembre del año 2013. «Después de ser anunciado el mensaje de S.S Francisco, dónde nos comunicaba que «no hay que tener miedo de renovar las estructuras de la Iglesia», debo de manifestar que con independencia a mis circunstancias personales pasadas y presentes, no me ha dado vértigo presentar este anteproyecto espiritual a las autoridades eclesiales de la diócesis a la que pertenezco, que es la de Alcalá de Henares». De nuevo, gracias a Dios no me da vértigo recordar a mi diócesis y a todas las demás diócesis dónde esta injusticia pueda hacer eco, aquellas otras palabras del Santo Padre Francisco que tanta resonancia hicieron en su día y que a este servidor tanto le han inspirado; palabras muy oportunas con las que aprovecho, para despedirme hasta la próxima, si Dios quiere: «Quiero lío en las diócesis». «Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después le arma lío a ustedes, pero es el consejo. Gracias por lo que puedan hacer».

Att: Jesús del Pino Marín ( Suso +)

8/8/2014

 

«Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús»  (Gal. 6,17)  «Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos»  (Is. 53, 3).

 

 

 

 

 

IMPOSICIÓN DEL HÁBITO

En primer lugar, como es habitual, celebramos vísperas entes de participar en la Santa Misa de este domingo, en sus primeras horas. Después de la celebración liturgica se expuso al Señor Sacramentado, para continuar con la presentación de adoradores. Fue antes de mi turno de vela cuando extendí mis vestiduras a los pies del Altar. Una vez terminado mi turno de vela, vestí el hábito y con el fin de formalizar mi promesa ante mis hermanos de la adoración nocturna de Alcalá de Henares como testigos, para gloria de Dios consumé este acto con las sigientes palabras de ofrecimiento.

 

 

 

 

 

 

FOTOS


Numerario de la Orden Natural de los Enfermos Físicos y Psíquicos.


Representante de todos aquellos que la Santa Iglesia no
permite su ejercicio, para que también podamos ayudarla, no sólo
con nuestros sufrimientos, sino como Dios también lo disponga.

Aspirante a Siervo Inútil

Ver titulación honorífica

 

 

DIOS ES NUESTRO MÉDICO Y
A SU VEZ NUESTRA MEDICINA

El problema no es nuestra enfermedad, sino más bien su grado, porque en verdad todos estamos enfermos. Si no lo crees, es porque tu orgullo aún impide que lo puedas llegar a reconocer. ¿Acaso no somos dependientes, débiles, necesitados del Amor, de la Misericordia y de la Palabra de Dios? Dios es nuestro Médico y a la misma vez, nuestra Medicina.

Señor, ten Misericordia de este enfermo, pues gracias a tu Luz he comprendido que la salud es en muchas ocasiones un falso escudo, dónde creemos sentirnos seguros. Es una apariencia del orgullo, que impide poder reconocernos, para romper con nuestras limitaciones y patrones de nuestra razón herida por el pecado. 

Aquí me tienes Señor, sin escudos, desnudo ante tu Santísima Presencia. Vísteme con tu Amor, con tu Misericordia, con tu Gracia y dame la hermosura de tus preciosos Dones Espirituales, para poder darte gloria aquí, ahora y siempre. 

  Amén al Padre, Amén al Hijo, Amén al Espíritu Santo

 



 

 

Bienaventurados los torpes, necios e inútiles, porque ellos serán campo fértil para el Señor. Porque hay necios, torpes e inútiles que se hacen necios, torpes e inútiles por ignorancia; por tanto no lo saben. Y hay torpes, necios e inútiles que se hacen necios, torpes e inútiles por amor a Dios y a su Reino.

 

 

 

 

Elogio a la locura

La locura es una rotura de nuestros límites, que hunde sus raíces en los pobres y mediocres patrones de la razón humana. Es un acceso al Amor sin barreras e impedimentos, que termina derivando en una explosión de creatividad. La locura es dejarse ser, para dejar de ser. Es espontaneidad, improvisación, es sentir gran seguridad en lo que haces, es vivir confiado con gran autonomía del pensamiento ajeno. Es emanciparse completamente del conocimiento humano, porque nos hace ser conscientes de que tanto la ignorancia como aquella sabiduría, pueden ser ambas un mismo anestésico.  La locura es un fluir de alegría, cuándo cada día aniquilamos nuestros miedos al perfeccionar nuestro amor, ayudándonos de esta manera a sintonizar mejor con la hermosura y el orden de la creación, para terminar siendo como un matiz de aquella Luz que nos da vida y nos hace crecer pudiendo llegar a proyectarnos para cada momento, en el color más oportuno. La locura es poner fin a la oscuridad de nuestro pobre espíritu, eclipsado por nuestro cuerpo y mente, que son fácilmente magnetizados por lo efímero de nuestros apetitos, que nunca nos dejan el sosiego necesario para poder meditar, contemplar y aprender a discernir. Es la medicina para comprender que el sufrimiento, la enfermedad, la humillación, las adversidades, etc., pueden ser fuentes de gracia y bendición,  comprendiendo a su vez que el mal en sí, no es algo ni nadie, sino que es simplemente una distancia y aquello que nos aleja del Amor de Dios, que es el Bien Supremo, que es el Ser por Excelencia. La Locura en verdad, sencillamente viene a ser la capacidad y disposición del hombre de auto expropiarse a sí mismo, para poder hacernos completamente solubles con la Vida, que es el Espíritu de Dios.

 

 

 

 

 

 

HIMNO

Cantemos al Señor con alegría,
unidos a la voz del Pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.



SALMODIA

Ant. 1. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Salmo 40

ORACIÓN DE UN ENFERMO

Uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo (Mc 14, 18).

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor:
«A ver si se muere, y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Ant. 2. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

LECTURA BREVE 1 Pe 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a descubrirse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios a vuestro cargo, gobernándolo, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere, no por sórdida ganancia, sino con generosidad, no como dominadores sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Te doy gracias, Cristo, pastor bueno, porque has querido glorificarme; te suplico que las ovejas que pusiste a mi cuidado participen conmigo eternamente de tu gloria.

 

LECTURA BREVE 2 Pe 1, 10-11


Hermanos, poned más empeño todavía en consolidar vuestra vocación y elección. Si hacéis así, nunca jamás tropezaréis; de este modo se os concederá generosamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

 

 

 

 

 






 


 

Notificación informativa dirigida a mi obispo sobre la actividad de esta sección.

Certificado de Correos

 

Además, Jesús les contó una parábola en cuanto a la necesidad de orar siempre y de no desanimarse. Les dijo: "En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a nadie. En esa misma ciudad había también una viuda, la cual acudía a ese juez y le pedía: «Hazme justicia contra mi adversario». Pasó algún tiempo, y el juez no quiso atenderla, pero después se puso a pensar: «Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie, esta viuda me molesta tanto que voy a hacerle justicia, no sea que siga viniendo y me agote la paciencia». Dijo entonces el Señor: Presten atención a lo que dijo el juez injusto. ¿Acaso Dios no les hará justicia a sus elegidos, que día y noche claman a él? ¿Se tardará en responderles? Yo les digo que sin tardanza les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?(Lc 18: 1-8).

Ciertamente querido monseñor, tengo que decirle que desde hace unos años, al ver que no tenía posibilidades con Uds. para poder ser otro instrumento que pudiera llamar a las almas, es decir, al no poder ser un pastor, le rogué a Dios al menos poder ser su perrillo. Qué maravilla monseñor, ¿No es consciente de esta maravilla? Poder ser el perro del Pastor. Desde entonces poco a poco he ido aprendiendo a reconocer los Silbidos de nuestro verdadero Pastor, que es aquel que da la vida por las ovejas. Ciertamente hay que decir que sin apenas ser consciente, en muchas ocasiones he tenido que pegar algún mordisco a alguna ovejilla que otra, pero ya sabe que a muchas les cuesta comprender que todo esto es por su bien. Para colmo, luego el que más sufre es este perrillo. Bendito sea Dios, porque aunque a muchos les pueda parecer este regalo una bajeza exacerbada, para mí es una enorme gracia inmerecida, pues sólo el hecho de poder pensar, si Dios quiere, que en la vida venidera pueda estar recostado para siempre a los Pies del Señor, es algo que me desborda. 

No quiero cansarle con la misma cantinela de estos meses y años que han pasado, pues la intención de esta carta es ponerle al corriente de que he publicado en la página que administro las cartas, comunicaciones, artículos, etc., que hasta el momento Ud. no ha debido de tener tiempo para responderme formalmente. Ya le comuniqué que esta falta de sensibilidad de nuestra Iglesia es algo que me preocupa en grado superlativo, que a lo largo de los años se ha ido traduciendo en un «silencio administrativo».  Este silencio administrativo es un signo evidente de nuestra tibieza, que para colmo, hace poner barreras y aranceles a los que si se rebelan contra sus miedos y tibiezas, precisamente a aquellos que tratan de ayudar a los demás, para que se puedan quitar sus propias barreras y autolimitaciones.

http://www.matematicasmisticas.com/veritas/FamiliaSencillos.html

Considero de justicia que si a Uds. no les ha interesado mi labor misionera, al menos espero que en esta ocasión puedan comprender que tengo necesidad ahora de compartirlo con otros hermanos de la diócesis o de cualquier parte del mundo, no sólo por el esfuerzo y sacrificio que me ha supuesto esta tarea, ni tampoco para que sepan que este servidor no se ha puesto un trozo de trapo sobre sí, porque simplemente «le ha dado la gana», sino para que comiencen a tomarse en serio las palabras del Santo Padre «Quiero lío en las diócesis». Con todo el derecho y deber de poder justificarme ante mis hermanos de esta manera, permítame ahora hacer saber a quién lo desee como ha sido hasta el momento mi esfuerzo y sacrificio. Ahora gracias a Dios, con independencia a esa «maraña de obsesiones y procedimientos» de nuestra Iglesia, permítame trabajar o servir a los demás con la transparencia que a servidor desgraciadamente le ha faltado. De esta forma podremos agilizar las labores que Dios disponga, pues no deberíamos de seguir deseando un mundo mejor, si no nos esforzamos y sacrificamos por tener primero una Iglesia mejor.

Como habrá oído Ud. en muchas ocasiones, fue un conocido hombre de ciencia llamado Arquímedes, el mismo que nos llegó a decir aquello de «dame un punto de apoyo y moveré el mundo». Debemos de saber monseñor, que ese punto de apoyo es el Amor de Dios y la palanca para mover este mundo, sin duda es la Santa Cruz. Pensando estos últimos días en qué podría decirle en esta carta, pidiendo luz al Señor, este mismo día caminaba cerca de la Universidad Cisneriana y, pensando nuestro Cardenal Cisneros de feliz memoria, además del lugar histórico dónde nos encontramos. Fue entonces cuando me hice una pregunta ¿Acaso el Señor descartaría por completo que Alcalá de Henares pudiese llegar a ser una vez más, un referente renovado como lo fue en aquel momento, dónde tuvo comienzo la reforma Católica, que como sabemos partió de esté insignificante lugar? Permítame que use esta expresión, que no es por hacer desprecio, sino por los efectos que esta onda expansiva llegó a tener en nuestra Iglesia Universal. Es por ello que Alcalá fue el punto de apoyo dónde el Señor impulsó la renovación de nuestra Santa Madre Iglesia en aquel momento. La palanca para mover las almas  ̶ como ya le he comentado ̶  es la predicación de la Santa Cruz, pero de la manera que el Señor ha deseado para este momento y bajo el instrumento e instrumentos que el Señor considere, que como ya sabemos en la mayoría de las ocasiones, son aquellas personas que de muchas maneras el mundo desecha. Servidor sólo puede decirle, que goza inmensamente, porque desde este momento, gracias a Dios, como vocación ya sé que soy un aspirante a siervo inútil y Bendito sea Dios.

Mis palabras estorban y siempre estorbarán, por ello siempre preferiré remitirme en la medida de mis posibilidades y circunstancias a las Escrituras, al Catecismo y poca cosa más monseñor, porque para mí el único libro y pupitre que considero que merece la pena perder el tiempo, para poder ganarlo de verdad, son las personas. En este día que tenía intención de escribirle para ponerle al corriente de esta sección, tengo que confesar que sabiendo que la Palabra de Dios es Palabra viva, es decir, que es Palabra que interpela para todos los tiempos y circunstancias paralelas, la primera lectura, me dejó este mismo día en el banco, probablemente blanco. Qué lástima que muchos sacerdotes no sean conscientes de lo que son, de lo que hacen, de lo que omiten y de lo que les espera si no se ponen en camino:

En aquellos días, me vino esta palabra del Señor: Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza diciéndoles: ¡Pastores! esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes. Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras del campo. Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase siguiendo su rastro. Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡Lo juro por mi vida! –oráculo del Señor–. Mis ovejas fueron presa, mis ovejas fueron pasto de las fieras del campo, por falta de pastor; pues los pastores no las cuidaban, los pastores se apacentaban a sí mismos; por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: Esto dice el Señor: Me voy a enfrentar con los pastores: les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a sí mismos los pastores; libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar. Así dice el Señor: Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. (Ez 34, 1-11)

 

 

 

 

Le ruego que pueda encomendarme en sus oraciones: Jesús del Pino Marín (Suso +)    

22/8/2014     

 

 

 

 

Primeras impresiones en mi parroquia San Juan de Ávila.

 

Borja. (Coadjuntor de la parroquia)

         Que gracia más grande poder haber hecho soltar la lengua al hermano Manuel por mis torpes palabras, pues hay que decir también que por su torpeza, hoy doy gracias a Dios, por poder estar más cerca de la verdad que tanto se me había ocultado.   

         De sus labios, con espinas ha sangrado la verdad que tanto anhelaba desde hace dos años y medio y que he dejado macerar hasta el momento. Gracias a esta corrección fraterna que en su momento te pedí por carta que hicieses por mí, no sólo he podido tener la oportunidad de deciros que esto que hoy hice, es lo que deberíais hacer todos los sacerdotes  ̶ que para eso os llaman padre– sino que por fin, he conseguido saber la verdad de todo lo que ocultabais en vuestro interior

         Como te comenté, en su desvarío y falta de templanza, que es lo que me hizo alzar la voz en varias ocasiones de forma moderada, me dijo que los sacerdotes D. Jesús ( antiguo párroco ) y D. Pedro no les gustaba que leyera este servidor. ¿Pero porqué?, te pregunté esta tarde. No es necesario que me des respuesta, pues no es que lea mal o ahora queráis hacerme creer que leo mal, ¿Es que acaso no tenéis ya la imaginación –por no decir inteligencia– de que gracias a Dios frecuento otras parroquias, además de esta que es la mía? Esa es vuestra errata, vuestro error, porque sé perfectamente que lo que no os gusta es el timbre de mi voz y como hago los acentos. Si leyera tan mal como decís, no sabría explicarme entonces el motivo por el que me piden leer en otras parroquias, ¿Tú te lo explicas? Tendré que pedir más explicaciones en su momento, pero todo en su tiempo y forma, si Dios quiere.

         Ahora imagino que desgraciadamente con el hábito todo empeorará, porque pensaréis que me creo alguien o algo, pero gracias a Dios sé que no soy nadie y ese es o será verdaderamente vuestro gran problema. Debéis saber que cuando habláis de «llamar la atención», sé perfectamente lo que queréis decir por dentro. Pues no os preocupéis, porque al menos este servidor rogará a Dios para que no caigáis en la tentación de compararos conmigo ni con nadie y no penséis que voy a quitarle el protagonismo a los sacerdotes. Dios me libre de ello. En primer lugar porque sólo soy un pobre servidor; con ello estoy afirmando implícitamente que no busco éxitos ni trofeos, sino sólo abandonarme en las manos de Dios, para poder hacer mejor su Voluntad.

        Me preguntaste para justificar «mi mala lectura», que cuántos libros me había leído en mi vida ( qué cosas ), dándote como respuesta que «eso era lo de menos». Ciertamente, habiendo conocido sacerdotes que neciamente presumen de haber leído más de […] libros, de esta diócesis e incluso extramuros, aquellas palabras personales de que gran parte de la jerarquía ha convertido el Cuerpo Místico de Cristo en un cuerpo de élite, sin duda no están mal encaminadas.

       Por otro lado, sólo quisiera decirte que aunque después de mi amonestación hicieses una rectificación por querer imponerme o prohibirme hacer esta obra de caridad, seguiré practicando la corrección fraterna, en la medida de mis posibilidades y circunstancias, pero con mucha más fuerza –como hoy se ha dado- mientras que los sacerdotes no se animen a pastorear a sus ovejas como debe de ser.

        Te hablé de las publicaciones que hice en la página, por hacer caso omiso esta diócesis, por estar este servidor tan necesitado de Justicia. Es una labor de esfuerzo y de sacrificio, tan meritoria quizá como mover el mocho que me dejaba destrozado cuándo ayudaba a las labores de la limpieza de la parroquia (sólo fui dos veces por mi operación de espalda). Pero en este aspecto me debéis de respetar, ya que el Señor nos llama a cada uno a diferentes tareas. Creo que si te interesa saber un poco de este tema que te comenté esta tarde, puedas comenzar por esta dirección:

http://www.matematicasmisticas.com/veritas/FamiliaSencillos.html

Un abrazo en el Señor

Suso +

 

22/8/2014

 

 

 

 

 

 

Primer comunicado a todas las parroquias de la Diócesis de Alcalá de Henares

Parroquias de la Diócesis

 

Queridos hermanos sacerdotes y desacerdotes, coadjuntores y descuadjuntores.

Desde hace tiempo no puedo llamarles en espíritu y en verdad padres, porque no conozco a ninguno de Uds. que sea merecedor de este título vocacional. Para ser padre hay que tener las entrañas abiertas, no sólo a los que ya ha ganado Cristo para Él por otras vías, sino que deben de saber ganar muchas más almas allá donde quiera que puedan ir. Servidor tiene 35 años, es soltero  consagrado a Ntra. Señora el día 25 de marzo de 2010 y me considero muy dichoso, porque me siento padre de muchos. Como bien saben,  para ello se necesita de la asistencia Divina, que en la medida que caminamos vamos agradando a Dios haciendo su voluntad, adquiriendo un grado de madurez que muchos de Uds. desgraciadamente no tienen. ¿Por qué no la tienen? Porque les falta mucha cruz, y no es que no la tengan, pues más bien el problema es que no la quieren aceptar. No es suficiente con vestirse de negro y ponerse el cleriman en la parroquia y poco más hermanos, porque para colmo en los Santos Oficios apenas lo viven. Nada quiero decir de aquellos que van de paisano, con un permiso de «sacerdote de la secreta» para quizá después hacer las mejores homilías. Muchos de Uds. parecen autómatas e incluso toman al Señor, sin apenas saber lo que tienen entre las manos.

 De nada sirve ser un libro de provecho –si es que creen humildemente que lo son–  sino están dispuestos a abrirse a todos, para poder ganarlos para Cristo. Debemos de tener muy en cuenta que, un profeta que no molesta, ni es profeta ni es nada. Es por ello que rogando a Dios su asistencia desde este momento, sólo quisiera decirles como aspirante a siervo inútil, que si no molestan Uds. a aquellos que se pierden, se están perdiendo o se van a perder por la «suavidad» de vuestras palabras y acciones, va a ser este servidor quien les va a molestar a Uds. desde este momento. Recuerden lo que nos dice el Catecismo, concretamente en el punto 1896:

  • Donde el pecado pervierte el clima social es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios. La caridad empuja a reformas justas. No hay solución a la cuestión social fuera del evangelio (cf CA 3).

Comparto ahora esta sección con Uds. en la página que administro, para que puedan estar al corriente y no tengan que enterarse por terceras personas, porque creo que las cosas bien hechas –como deben de ser– bien parecen.

http://www.matematicasmisticas.com/veritas/FamiliaSencillos.html

Rezaré por Uds. con mayor eficacia que nadie, aunque esta eficacia será mayor en la medida que cada hermano o hermana de esta diócesis se sume a esta oración. Digo que tendrá mucha eficacia, porque la oración es la que fecunda la acción o la obra. La oración sin obra puede propiciar las condiciones para que el árbol a su tiempo de su fruto, ¿Pero quién quiere cuidar este campo sembrado? Nadie a penas, pues aunque la oración es vital, ciertamente hay que decir que no nos compromete, evitándonos así complicaciones y problemas, sin ser apenas ya conscientes de que estas adversidades, estando en gracia de Dios, nos edifican y llegan a dar gloria a Dios.  Muchas veces esas oraciones por ustedes no las poliniza el Espíritu porque ya nacen secas. Visto desde este punto de vista, podemos decir que las oraciones sin intención de obra, como viene a darse en la mayoría de las ocasiones, nos hacen caer en la tentación de creer que Dios nos va a dar lo que pedimos, pero así como no hay camino sin cruce, tampoco habrá gloria sin cruz para nadie. En definitiva tanto para Uds., así como para nosotros los laicos, si no procuramos un mayor esfuerzo y sacrificio, para que podamos tener de esta manera un poco más de celo por el Señor, no podremos ser buenos obreros, para poder trabajar como es debido en la edificación de nuestra Santa Madre Iglesia.

Sólo quisiera despedirme con esta lectura y si me permiten, quisiera recomendarles que cuando vallan a despedirse de nuestro obispo en su despacho, pónganse de rodillas y pídanle su bendición.  Con gusto mejor y sin gusto también, pues os aseguro que agradaréis mucho al Señor, para ganancia y beneficio del ministerio que les ha sido confiado.

 

VERSÍCULO

V. La palabra de Cristo habite con toda riqueza en vosotros.

R. Exhortándoos mutuamente con toda sabiduría.

 

PRIMERA LECTURA

Carta del apóstol san Pablo a Tito 1, 1-16

 

Un saludo en el Señor: Jesús del Pino Marín ( Suso +)

24/8/2014

 

 

 

 

 

La mezquindad del servicio pastoral de mi diócesis.

(«Quiero lío en las diócesis»)

Artículo enviado a mi obispado y a todas las diócesis españolas

 

Recuerdo un vídeo de la campaña del día del seminario, elaborado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, apoyado por la Conferencia Episcopal Española,  publicado el 15/3/2012. Pudiéndose visualizar en el enlace que queda a continuación, todo se resume en un sketch de dos minutos y medio aproximadamente, dónde varios sacerdotes hacen una llamada a la vocación, haciendo en primera persona una serie de promesas, para poder convencer a cualquier aspirante o bien con la idea de poder despertar vocaciones.

VIDEO 1

            Para que nadie pueda sospechar que este servidor estuviese obrando con mala intención, si quisiera compartir otro vídeo de la Pastoral Vocacional, de la Parroquia Ntra. Sra. de San Juan de los Lagos (México). Un vídeo sencillo, sin protagonistas, con un mensaje que cala, un video que personalmente tengo que confesar que siempre me pone el bello rizado. En cuatro palabras, si que puedo decir que con este vídeo «me quito el sombrero» e invito a que también lo podáis ver.

VIDEO 2

De partida puedo decir que en muchas ocasiones me he preguntado que, con todas las promesas que el Señor nos hace en las Escrituras, ¿Por qué las promesas sacerdotales se deben de sobreponer a estas promesas Divinas? No quisiera alargarme demasiado en esta concreción, pero quizá va siendo hora de dejarse de palabras, para pasar de lleno a los hechos. Digo esto porque si todos los sacerdotes nos dieran ejemplo de lo que dicen en sus palabras, no necesitaríamos ninguna golosina audiovisual para poder traerlos con redes, en vez de usar este tipo de palos secos con anzuelo, para poder tratar de pescar algo.

No voy a detenerme en analizar todas estas promesas que se vierten en este vídeo, pero quisiera centrarme concretamente en dos, para poder analizarlas con un poco más de profundidad. La primera apuesta o promesa que nos hace el primer sacerdote es  «Yo no te prometo un gran sueldo, te prometo un trabajo fijo».

Si se me permite voy a tomar la última instantánea, para terminar después con la primera, pues aquí se nos dice nada menos, ya en plena escena de nuestra crisis española, que nos prometen un trabajo fijo. Esto tiene una hoja con dos filos cortantes y la primera y más importante viene a ser, ¿Dónde se nos dice en las Escrituras que la labor o la vocación pastoral sea un trabajo? Efectivamente, ellos asumen desgraciadamente que así lo es, pero ¿Qué ocurre cuando el Señor nos habla de los pastores asalariados? «Yo soy el Buen Pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas» (Jn. 10, 11-13).

Queriendo tomar otro ejemplo análogo, para tener mayor consciencia del yerro de este asunto, ciertamente un voluntario que desempeña sus funciones, dejaría de ser voluntario si éste llegase a cobrar más adelante por sus servicios. Es por ello que el tiempo por desgracia ha ido disolviendo muchas de las palabras del Señor, quizá las que no nos interesa interpretar como es debido. Todo esto se enfatiza mucho más cuándo el Señor también mandó a sus apóstoles a que «No lleven oro, plata o monedas en el cinturón. Nada de provisiones para el viaje, o vestidos de repuesto; no lleven bastón ni sandalias, porque el que trabaja se merece el alimento» (Mt. 10, 9-10). Sin duda el Señor debe de estar muy disgustado, porque en este aspecto sí que podemos decir que hizo su debida y necesaria insistencia, pues de nuevo nos recuerda que «lo que recibisteis gratis, dadlo gratis» (Mt. 10, 8). Nuestra pregunta ahora debe de ser ¿Nos dan en verdad algo gratis? ¿Son verdaderamente lo que son y/o dicen creer que son? Aquí están estos primeros argumentos que se fundamentan en las palabras de Cristo. A lo largo de los siglos, el mundo nos ha ido haciendo una erosión secular muy agresiva y se ha ido perdiendo la identidad del Pastor del Evangelio e incluso ya no saben muchos que es la verdadera vocación, porque esta puede llegar a ser confundida con cualquier mal de este mundo.

El otro filo de la hoja es temible, porque como ha ocurrido en otros momentos de necesidad en la historia, dónde muchos hombres se ordenaron sacerdotes, en verdad nunca lo fueron, porque iban cargados de intereses y los intereses para la vida espiritual es la metástasis del alma. Por estas razones fundamentales y otras, nuestra Iglesia Católica en España, fue poco a poco menguando.

Quisiera tomar una instantánea real de esta mezquindad, concretamente de una parroquia de mi diócesis. Aprovecho la ocasión para hacer desde aquí un llamamiento a cualquier persona de las diócesis de España o del cualquier lugar del mundo, que pueda conocer a uno o varios sacerdotes de «barra libre», no sólo para poder confesarse con ellos, sino que en su vocación pastoral lleguen a ser completamente entregados y sensibles con los demás. Quizá debamos de hacerles un homenaje o algo para agradecérselo de alguna manera, para que a la par otros sacerdotes pudiesen tomar nota.

 

 

Aquí podemos observar que en una parroquia de Alcalá de Henares, tienen la enorme generosidad de ofrecer media hora al día para poder confesarnos. Si no mal recuerdo en esta o en otras parroquias, en ocasiones nos daban la opción de poder llamar a un teléfono móvil, pero cada vez vamos raspando más y más.  Es aquí donde quisiera ensamblar la primera parte de esta primera promesa sacerdotal que se nos hace, cuándo se nos dice que «Yo no te prometo un gran sueldo». Bueno, vamos a ser humildes y transparentes, evitando dar de esta forma a los demás una imagen menesterosa, porque muchos no son tan necios. Con 600-800 € mensuales, con una vivienda que pone a cada uno la diócesis, creo que tampoco está nada mal, pero luego hay que fijarse en estos detalles mezquinos. Se puede decir que con esta compensación de jornada laboral que se hacen con el tiempo, el sueldo está más que estupendo. Estoy seguro que si se lo tuvieran que ganar como dice el Señor  «porque el que trabaja se merece el alimento», cuanto cambiarían las cosas. Al menos les veríamos de vez en cuando en nuestras casas, pues con gusto les podríamos servir, para que la paz pudiese quedar en nuestras casas y, al menos pudieran irse oliendo un poco a oveja, tal como tiempo atrás nos lo decía el Santo Padre Francisco.

En la segunda frase que quisiera analizar, la he tomado para hacerla un modelo o patrón de todas las promesas que se hacen en este vídeo, porque sinceramente, de partida, excepto esta primera que a decir verdad tiene su jugo, las demás carecen de fuerza o consistencia en sí mismas  «No te prometo un trabajo perfecto, te prometo formar parte de un proyecto inolvidable».

Debemos de aprender a diferenciar lo que es una vocación, un trabajo y una misión. Es aquí dónde podremos apreciar mejor con lupa la tropelía de la Conferencia Episcopal Española. ¿Qué el Señor como dice la parábola nos llama a trabajar en su viña? Pues hasta aquí estamos de acuerdo, ¿Qué Él también nos paga? Sin lugar a dudas, también. Pero cualquier labor profesional de la cual podamos tener o no vocación, además de diferenciarse por la prestación económica que podamos recibir, no tiene parangón con la misión a la que todos hemos sido llamados, todos. ¿Cómo hemos podido terminar llamando «trabajo» a aquella labor sobrenatural de poder llamar a las almas a las filas del Señor? Por ello debemos de tener muy en cuenta a partir de este momento que, ciertamente viene a ser el trabajo el que puede pesarnos más o menos en la jornada, pero cumplir con nuestra misión, es otra cuestión muy diferente.

Por ello animo a cualquier persona verdaderamente enamorada de CRISTO y que tenga celo por su Santa Iglesia, que después de lo que acabo de glosar, pueda meditar con calma las siguientes palabras del Señor, que concatenan con los versículos que acabamos de mencionar «De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos». (Mt. 5, 19).

Si hemos perdido la noción de estas coordenadas espirituales, sin duda debemos de ser plenamente conscientes que el mejor consejo al que podemos acogernos todos con seguridad, viene en esta ocasión de la mano del Santo Padre Francisco «Quiero lío en las diócesis». «Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después le arma lío a ustedes, pero es el consejo. Gracias por lo que puedan hacer».

 

Aprovechemos la bendición de este Papa que el Espíritu nos estÁ regalando

 

http://www.matematicasmisticas.com/veritas/FamiliaSencillos.htmlQuiero lío en las diócesis»)

 

Dios nos bendiga.

Jesús del Pino Marín ( Suso + )

28/08/2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 

La Ciencia de Dios
Don del Espíritu Santo

 


¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! (Mt. 23, 24)

Muchos buscan vida en otros lugares, pero no
terminan de ser conscientes de que el Universo en
su debido grado, también viene a ser otro ser vivo

 


Ellos también buscaron un Patrón Único, una pauta en el Universo que pudiese llegar a explicarlo todo

 

El cífrado más antiguo y a su vez
más novedoso de la creación
 

La Santa Cruz en el arco iris
 

El caos no es un caos, es un orden que hasta ahora no comprendíamos
 

El azar existe, pero no es la solución a todo, como erróneamente se cree.
 


Dimensión pedagógica y escatológica de este Misterio
en la creación de Dios

 

El hombre gris y el misterio
de la Cruz Orlada

Llega ya el día y la hora en el que el «monstruo» materia estallará con sus armas y se derrumbará ante la exacta verdad. ¡Cristo! - Ante su Santa «Cruz Orlada» y ante el bendecido amor. –Llega la hora del Sol!-

 


Nueva Generación de Adoradores Proféticos

hacia la plena manifestación de los hijos de Dios

combate escatológico

 

Misión de un apóstol de María

 

 
 
 
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