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La Santa Cruz como Modelo Matemático Universal
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Nº Asiento Registral 16/2013/8695
 
 
 
 

El Lábaro de los Últimos Tiempos
 


Una invitación al ejercicio profético
 

Charlas y Conferencias
 

Entrevistas
 

Nuestra labor misionera
 

Tu oración y lo que puedas aportar
 

Referencias (colaboradores)
 

Acerca de esta pobre pluma, que tiene la gracia inmerecida de poder escribir aquí
 


S.O.S Hermano Protestante
Llamada a todos los Hermanos lejanos

 


Carta de presentación a las diócesis

 

PUREZA Y CASTIDAD

La ventana al conocimiento
 

Retrospectiva Antropológica en Clave para la Nueva Evangelización

 

Juntos en el Nombre de Jesús

 


Familia de los Sencillos

«Creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor hasta el menor de ellos» (Jon. 3,5).

 


Exhortación a la Unidad

Por el Triunfo del Inmaculado
Corazón de María

 

De nuevo otro David contra otro Goliath

Autoridades del orden que abusan de sus
poderes y subestiman nuestra dignidad

 

 

 

Caminaban con paraguas bajo del sol

 

 

 

Comparto con vosotros un relato corto, que viene a ser una de las muchas ilustraciones posibles para dar a conocer la verdadera necesidad que tiene el hombre para que viva en gracia de Dios. Podremos ver algunos de los inconvenientes en la vida, cuando somos impermeables a la gracia de Dios, tal como si fuese una lluvia ácida, por el simple hecho de que no querer renunciar a esa libertad mal concebida por el hombre, que precisamente no goza del estado de gracia. Esta libertad, en este caso resulta ser un lastre que inconscientemente portamos de un lugar a otro, tal como si fuese en este caso un paraguas, viviendo en una sombra permanente que no nos ayuda a ver como es debido los baches y agujeros del camino.

 

 

 

Tras un día de labor intensa dedicada al Señor, hice mis oraciones y antes de que el cansancio me diese la última puntillada, no pude evitar pensar de nuevo, como tantas veces, en esa forma de actuar de las personas, pero siendo consciente de aquellas palabras del Señor, cuando nos decía que somos tan insensibles que con dificultad los que creen oír no oyen y los que creen ver, en verdad sus ojos los tienen cerrados. Fue entonces cuando el peso del día, rompió la balanza de mis fuerzas y el sueño me venció.

Al despertarme, observé que el día era parecido al anterior, pues brillaba un gran sol y las nubes estaban despejadas. Bajé a la calle dispuesto a ir al centro y todo en un primer instante se apreciaba como cada día. Pero comencé a llenarme de extrañeza, al ver que la gente de mi barrio y las personas que me iba cruzando por el camino hacia el centro de mi ciudad, prácticamente todos llevaban un paraguas. No daba crédito, pues con aquel sol tan radiante, mi pobre lógica pareció romperse por completo y por esta razón, estuve extrañado y quizá algo confundido.

Con bastante tiempo a mí favor, antes de que comenzara la Misa en Sta. María, me encontré con un amigo que de igual manera llevaba su paraguas, pero sin dejarme preguntarle, comenzó a compartir sus problemas conmigo, problemas comunes que a mi parecer eran casi preocupaciones de cuando era chaval, es decir, casi sin importancia, pero que a mi amigo parecía hacérsele un mundo. Con prisa me dio una palmada en el hombro, corriendo con su paraguas bajo el sol, diciéndome que llegaba tarde, quedándome ciertamente con la palabra en la boca mientras se alejaba de mi vista.

Al pasar el callejón de las Santas Formas, me encontré para mi asombro a una mujer que frecuentaba esta parroquia también con su paraguas. Casi sin poder ser amable con ella, me contaba muy aireada sus problemas, comentándome que cada día que pasaba era incapaz de ver la salida a sus adversidades. Me comentaba además casi como si fuese su verdadera esperanza, que esperaba que el Señor le ayudase para ver si le tocaba un montante en la lotería. Pero de igual manera que me pasó con mi amigo, con prisa me dijo:  ¡! La Misa está a punto de comenzar ¡! Y apresurada se fue para adentro.

Entonces fue cuando en ese momento vi pasar a D. Pablo, que es uno de los sacerdotes que ofician en esta parroquia céntrica de mi ciudad. Y como muy extrañado, tuve esperanza de que me diese una respuesta.  Buenos días D. Pablo: Hoy me levanté para venir a Misa y veo que muchos, e incluso los que van a Misa, llevan un paraguas y no se dan cuenta que no llueve.       ¡! Ahm hijo ¡!– me dijo D. Pablo – Hoy el Señor te ha concedido la gracia de ver a los demás de una forma más visible, aún más real, pues así es como viven las personas cuando no se dejan empapar por el don de la gracia de Dios. Ese paraguas que ves en ellos, es lo que ellos llaman libertad. Desgraciadamente no son conscientes de llevar para todo lugar este lastre que ves en forma de paraguas  ¿Habrás observado que están hundidos en un mar de problemas  e incluso en una charca prácticamente sin agua? Si D. Pablo, es lo poco que he podido sacar en común   – le dije al sacerdote -.

Apresurándose D. Pablo hacia la capilla de la adoración perpetua para hacer sus oraciones antes de oficiar, me dijo con rostro de preocupación, pero a su vez sereno: Es tan absurdo cerrarse a la gracia de Dios, como querer caminar en un día soleado y precioso como este            – que en verdad son todos así– ,con un paraguas por todos los lados. Hijo, da gracias a Dios porque te haya concedido poder ver, lo que apenas nadie es consciente, de una forma tan consciente.

Dándome un pellizco en los carrillos D. Pablo me dijo: anda y ve, cuéntaselo a quien puedas, que seguro que le hará un bien.

Recuerdo que me dio su bendición y ahora sí que doy gracias a Dios por permitirme ver lo que otros no quieren ver, pues ahora tengo el gozo de compartir este relato, para que ni tú ni nadie vaya con un paraguas cuando no es necesario. Seamos permeables y no impermeables a la gracia y a los dones que Dios nos quiere dar para poder ver y con ello procurar dar mejores  soluciones a nuestros problemas, que en definitiva son los que también nos ayudan a madurar psíquicamente y espiritualmente.

Sin la gracia de Dios no se puede nada, porque es la luz que alumbra nuestro camino. Si nosotros nos empeñamos en vivir en la sombra, con eso que creemos que es «libertad», tendremos justamente lo que no queremos, es decir, mayores dificultades. Quizá lo peor de esto es que desgraciadamente nos costará saber mucho cual es la verdadera raíz de nuestros problemas, condenados a quedarnos en la superficialidad de una dificultad. Con la gracia de Dios podemos llegar a ser incluso conscientes en muchas ocasiones, que lo que creemos que es un problema para Dios no es propiamente un problema, sino que viene a ser ya precisamente la misma solución a muchos problemas que si son de preocupación, pero que en esta ocasión no somos capaces de verlos como verdaderos problemas, como es el pecado en sí, que engloba nuestro orgullo, egoísmo, nuestra falta de sensibilidad con los demás, nuestra inmadurez, nuestra poca paciencia, nuestra pobre capacidad de comprensión hacia los demás y nuestro error de creer que conocemos, cuando ignoramos prácticamente todo, es decir, nuestra carencia en cuando al conocimiento de Dios se refiere e incluso la de nosotros mismos.

 

¡! En el Nombre de Jesús Nazareno, tira tu paraguas, libérate y anda ¡!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 

La Ciencia de Dios
Don del Espíritu Santo

 


¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! (Mt. 23, 24)

Muchos buscan vida en otros lugares, pero no
terminan de ser conscientes de que el Universo en
su debido grado, también viene a ser otro ser vivo

 


Ellos también buscaron un Patrón Único, una pauta en el Universo que pudiese llegar a explicarlo todo

 

El cífrado más antiguo y a su vez
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El caos no es un caos, es un orden que hasta ahora no comprendíamos
 

El azar existe, pero no es la solución a todo, como erróneamente se cree.
 


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El hombre gris y el misterio
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Llega ya el día y la hora en el que el «monstruo» materia estallará con sus armas y se derrumbará ante la exacta verdad. ¡Cristo! - Ante su Santa «Cruz Orlada» y ante el bendecido amor. –Llega la hora del Sol!-

 


Nueva Generación de Adoradores Proféticos

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combate escatológico

 

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