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La Santa Cruz como Modelo Matemático Universal
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«Creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor hasta el menor de ellos» (Jon. 3,5).

 


Exhortación a la Unidad

Por el Triunfo del Inmaculado
Corazón de María

 

De nuevo otro David contra otro Goliath

Autoridades del orden que abusan de sus
poderes y subestiman nuestra dignidad

 

 

La Santa Cruz como Filosofía Primera

 

 

 

Muchos son los científicos que tratan de abordar el misterio de los orígenes, pero son pocos los que son conscientes de que una sola disciplina del conocimiento pueda llegar verdaderamente a satisfacernos. La teoría del átomo y la gran explosión es una teoría que no muchos pueden comprender, porque utiliza un lenguaje distante para el conocimiento de la mayoría de los hombres. Con este método de comunicación, solo son algunas mentes privilegiadas las que lo pueden comprender, si es que verdaderamente se puede. La teoría sobre el origen del universo que aquí se presenta,  consigue transmitir conocimientos hasta ahora ocultos, por medio de un lenguaje de comunicación elemental, es decir, por medio de orden, la aritmética y la geometría de la Santa Cruz, que en este caso se convierte en un modelo matemático universal, donde se asienta el fundamento de esta tesis. Tendremos la ocasión de introducirnos en los conceptos más elementales de la teoría de números, siendo este el campo de la ciencia el que aborda la criptografía y la teoría de códigos, para poder introducirnos de esta manera en la filosofía primera.

 

«Si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo
entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?»
  (Tm 13: 9).


La Santa Cruz como Filosofía Primera

 

Jesús del Pino Marín.

Instituto Diocesano Sto. Tomás de Villanueva

 

Resumen.

En el presente estudio físico y metafísico se propone demostrar por medio del modelo matemático universal de la Santa Cruz, la ciencia de los números, la sabiduría de los pitagóricos, así como la de San Isidoro de Sevilla que X = O. Cuando decimos que equis es igual a cero, estamos combinando aquello que es cualitativo (X), con lo cuantitativo, aunque nosotros partiremos de que ambas componentes son cualitativas, es decir, que la equis vendrá a representar la Santa Cruz (X) y el número cero (O) representará la circunferencia, de tal manera que X = O, así como X = 5, por tanto 5 = O. Prescindiendo de la tecnología y teniendo en cuenta estas relaciones, tendremos la oportunidad de formular una teoría menos reduccionista y más comprometida sobre el origen del universo, teniendo en cuenta nuestras limitaciones.  

 

Palabras clave

Modelo matemático universal, ciencia de los números,
hermandad entre términos, número esférico o circular.


 

 

I. Introducción.

 

Tanto la «ciencia de los números», como la geometría, llevan al alma al conocimiento puro y la conducen a la contemplación del ser. Ambas tienen por objeto el conocimiento de la verdad y hacia ella «atraen el alma», formando así el espíritu filosófico. Las ciencias matemáticas, al contrario que las cosas de este mundo, obligan a dirigir las miradas a lo alto, liberan y reaniman «un órgano del alma extinguido y embotado por las ocupaciones de esta vida», que es el único que posibilita percibir y acceder a la verdad (Platón, 1986).                   .                                               .

Cuando hacemos referencia a la esencia de las cosas, lo hacemos para saber lo más íntimo o escondido a nuestro conocimiento o aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas. En primera instancia, puede resultar de cierto impacto que con tanta riqueza surgida dentro de la propia rama de la ciencia, tan amplia en contenidos en sus diversas ramas, podamos manifestar que como madre de otras ciencias que hemos pasado por alto algunos detalles sencillos, pero vitales, que ayudarían a comprender el origen del universo, pues desde este momento podemos introducirnos en la intimidad de los primeros números naturales, que son los pilares de todas las matemáticas. En definitiva,  podremos decir en resumen que, para definir en que se fundamenta la desconocida naturaleza intrínseca de los números naturales, en tres palabras, sería la «hermandad entre los números».

 

Desde la antigüedad, las matemáticas han sido consideradas como la ciencia de los patrones, por ello, podemos decir que para ponernos en un contexto más real y poder valorar más adecuadamente estos conocimientos que aquí se expondrán, sería muy apropiado citar que muchos científicos desconocidos e incluso de prestigio como Newton o Maxwell, fueron grandes estudiosos y defensores de una teoría que pudiese explicar el funcionamiento de todo el universo (Arana, 2012). De igual manera pasó con Einstein, que acabó sus días pensando en una unificación,  buscando un código en el universo, una pauta global que explicara el funcionamiento de todo.

 

Un patrón matemático o modelo matemático es uno de los tipos de modelos científicos, que emplea algún tipo de formulismo matemático para expresar relaciones, proposiciones sustantivas de hechos, variables, parámetros, entidades y relaciones entre variables y/o entidades u operaciones, para estudiar comportamientos de sistemas complejos ante situaciones difíciles de observar en la realidad. La rama de la matemática que se encarga de estudiar sistemáticamente las propiedades de los modelos, es la teoría de modelos (Ríos, 1995).

 

Sobre la importancia de los números, podemos decir que el gran sabio de san Isidoro de Sevilla, nos exhortaba a que no se debe menospreciar en absoluto la ciencia de los números. En muchos pasajes de las Sagradas Escrituras se pone de relieve cuán profundo es el misterio que entrañan. No en vano en las alabanzas a Dios se dice: «Todo lo has creado con medida, número y peso» (Sab 11: 21). Además, agregaba que aparecen también en las Sagradas Escrituras otros números, cuyo sentido no pueden desentrañar sino quienes conocen la ciencia de este arte. En cierto sentido, es evidente que nosotros vivimos bajo la disciplina de los números, ya que, gracias a ella, sabemos las horas, llevamos el cómputo del paso de los meses y conocemos cuándo retorna cada época del año. A merced del número, aprendemos a no ser engañados (Sevilla, 1993).

 

El filósofo Jaime Balmes nos dice que, «el íntimo enlace de las ciencias matemáticas con las naturales es un hecho fuera de duda; ¿y quién sabe hasta qué punto se enlazan unas y otras con las ontológicas, psicológicas, teológicas y morales?». El presbítero prosigue
diciéndonos : «Supongamos que el progreso de las ciencias naturales conduzca al descubrimiento de una ley simple, única, que presida al desarrollo de todas las demás, y cuya aplicación, variada según las circunstancias, sea suficiente para dar razón de todos los fenómenos que ahora se reducen a muchas y muy complicadas. Este sería sin duda un adelanto inmenso en las ciencias que tienen por objeto el mundo visible» (Balmes, 1948). Por ello, podemos decir que nos encontramos ante esta misma ley simple que describe Balmes, la misma que preside al desarrollo de las demás leyes.

 

Pitágoras fue el primero en acuñar las palabras Filosofía y Matemática para describir sus actividades intelectuales, como elementos de elevación moral hacia la salvación. También fue el primero en utilizar la palabra Cosmos, es decir, el concepto de universo ordenado y armonioso (González Urbaneja, 2007). El filósofo y matemático griego decía que Dios hablaba con números y a ese lenguaje le puso el nombre de matemática sagrada o ciencia de los principios. Al símbolo de la cruz lo relacionó con el número cuatro, que representa el orden del mundo, las cuatro bases que forman el equilibrio de la creación. Con esta conclusión de Pitágoras se podría decir perfectamente que es la auténtica teoría de lo que hoy podemos comprobar gracias a las matemáticas místicas, pudiéndose ahora observar de forma empírica este equilibrio, igualdad, simetría, a la que Pitágoras se refería muy acertadamente, cuando interpretaba el significado de los números.

 

La expresión matricial básica, es decir, la mínima expresión  matricial 3 x 3 donde se reflejan los primeros números naturales del 1 al 9, será nuestro referente para el resto de nuestro estudio de investigación. En un principio, para algunas personas podría parecerles desmesurado, pero este estudio completo podría llegar a ser catalogado objetivamente como una disciplina más del conocimiento. Esta  disciplina trataría de seguir estudiando la presencia de la cruz, en el medio que nos rodea y en el propio universo. De esta manera podremos profundizar más en este misterio, para poder aprovecharnos mejor de todos sus posibles beneficios. Por ello, en esencia, podemos afirmar que este misterio matemático, viene a presentarse como una rama de la ciencia desconocida hasta el momento, centrado en el estudio del fenómeno natural de la cruz, que se encuentra en nuestro entorno y en el universo de una forma natural. Según los estudios realizados hasta el momento presente, hemos podido llegar a estudiar la presencia de este fenómeno natural en:                                                         .                                                                  .

1.         Los sistemas de adquisición de datos.

2.         La estructura de nuestro calendario.

3.         Las orbitas elípticas de los cuerpos celestes.

4.         La radiación del Sol sobre la Tierra.

5.         Las ondas electromagnéticas del espectro visible.

6.         La composición de las notas musicales.

7.         La estructura de la tabla periódica de los elementos.

8.         El ritmo vital de nuestro corazón.

9.         El código genético humano.

10.       La actividad eléctrica de nuestro cerebro.

11.       Los números primos.

12.       Los números irracionales.

13.       Los seísmos.

14.       Las variables climáticas.

15.       En el azar.                                                                              .



Teniendo en cuenta estos referentes recientemente enumerados, podemos deducir que gracias a las ciencias matemáticas, la cruz es también un modelo matemático universal, un patrón que hasta el momento presente ha sido ilegible a la razón humana.

 

En esencia, trataremos de poner en práctica una técnica de combinatoria simple, en la que se suman extremos, principio y fin de una recta, Alpha y Omega  (A y Ω), describiendo cruces de forma simétrica, obteniendo así resultados semejantes. Este fenómeno natural puede confundirse con los conocidos cuadrados mágicos, que necesitan construirse por medio de fórmulas y algoritmos, que en nuestro caso están establecidos en el medio que nos rodea y en todo el universo de una forma completamente  natural.

 

En este segundo apartado de operaciones simples, encontraremos una peculiaridad muy interesante en atención a la multiplicación, donde comenzamos a observar la naturaleza intrínseca de los números, solo accesible cuando aplicamos el modelo matemático universal de la cruz. Esta naturaleza intrínseca a la que nos referimos, nos muestra en esencia la hermandad entre los diferentes términos. Es precisamente en esta operación cuando podemos ser más conscientes de que el hombre siempre pasa de largo ante lo sublime, cultivando de esta manera la mediocridad. Hasta el momento en todas las escuelas, nos han hecho aprender de memoria las tablas de multiplicar, de forma mecánica, ignorando la esencia de los números, anulando de esta manera la posibilidad de despertar o suscitar en nosotros una vocación primaria. Esta vocación consiste en poder despertar nuestro interés por conocer los misterios de la vida, por medio de la ciencia, filosofía, teología o bien como nosotros, que lo abordaremos por medio de la vía interdisciplinar.

 

Comenzamos por lo básico, resaltando la importancia de estas primeras operaciones simples en la suma y multiplicación en la matriz de origen, a la que en lo sucesivo denominaremos como matriz maestra. De antemano pesa la importancia de que hasta la fecha no hemos sido conscientes de que la cruz está impresa de forma indeleble en caracteres matemáticos, allá donde se manifiesta el orden o viceversa, como viene a ser la misma presencia de la cruz, por ejemplo, donde haya un teclado o display numérico. Por ello, el primer impacto lo encontramos prácticamente en toda la tecnología, como vienen a ser nuestros terminales telefónicos, ordenadores, mandos de control remoto, calculadoras, básculas electrónicas, máquinas de control numérico y en general todo tipo de sistema de adquisición de datos.

 

II. Material y Métodos.

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

                                                                Figura 1.  Matriz maestra 3 x 3

 

 

La Santa Cruz en la suma.

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

 

   Tabla 1.1. Cruz en suma.

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

 

 

 

 

 

Tabla 1.2. Cruz en suma.

 

Vertical ( V )   =      2 + 5 + 8 =   15

 

Horizontal ( H )   =  4 + 5 + 6 =   15

 

Diagonal 1 ( D1 ) =  1 + 5 + 9 = 15

 

Diagonal 2 ( D2 ) =  3 + 5 + 7 = 15

 

 

 

 

También se puede ejecutar de la siguiente manera:

 

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

 

Tabla 1.3. Cruz en suma (compuesto).

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

 

Tabla 1.4. Cruz en suma (compuesto).

 

 

( V )   =   258 + 852  =  1110

 

( H )   =   456 + 654  =  1110

 

 

( D1 ) =  159 + 951 =  1110

 

( D2 ) =  357 + 753 =  1110

 

 

 

 

 

2

4

6

8

10

12

14

16

18

 

        Tabla 2. Tabla del dos

 

 

 ( V )   =    4 + 10 + 16   =  30

 ( H ) =      8 + 10 + 12   =  30

 

( D1 )   =   2 + 10 + 18   =  30

( D2 )   =   6 + 10 + 14   =  30

 

( V ) =   4 + ( 1 + 0 ) + ( 1 + 6 )  =   12

( H ) =   8 + ( 1 + 0 ) + ( 1 + 2 )  =   12

 

( D1 ) = 2 + ( 1 + 0 ) + ( 1 + 8 )  =   12

( D2 ) = 6 + ( 1 + 0 ) + ( 1 + 4 )  =   12

 

 

 

3

6

9

12

15

18

21

24

27

 

      Tabla 3. Tabla del tres.

 

 

( V ) =  6 + 15 + 24    =  45

( H ) =  12 + 15 + 18  =  45

 

( D1 ) = 3 + 15 + 27   =  45

( D2 ) = 9 + 15 + 21   =  45

 

( V ) =  6 + ( 1 + 5 ) + ( 2 + 4 )            =   18

( H ) =  (1 + 2 )+ ( 1 + 5 ) + ( 1 + 8 )   =   18

 

( D1 ) = 3 + ( 1 + 5 ) + ( 2 + 7 )           =   18

( D2 ) = 9 + ( 1 + 5 ) + ( 2 + 1 )           =   18

 

 

4

8

12

16

20

24

28

32

36

 

     Tabla 4. Tabla del cuatro.

 

 

 

( V ) =  8 + 20 + 32    =  60

( H ) =  16 + 20 + 24  =  60

 

( D1 ) = 4 + 20 + 36   =  60

( D2 ) = 12 + 20 + 28 =  60

 

( V ) =  8 + ( 2 + 0 ) + ( 3 + 2 )             =   15

( H ) =  (1 + 6 )+ ( 2 + 0 ) + ( 2 + 4 )    =   15

 

( D1 ) = 4 + ( 2 + 0 ) + ( 3 + 6 )            =   15

( D2 ) = (1 + 2 ) + ( 2 + 0 ) + ( 2 + 8 )  =   15

 

 

 

5

10

15

20

25

30

35

40

45

 

      Tabla 5. Tabla del cinco.

 

 

( V ) =  10 + 25 + 40  =  75

( H ) =  20 + 25 + 30  =  75

 

 

( D1 ) = 5 + 25 + 45   =  75

( D2 ) = 15 + 25 + 35 =  75

 

( V ) =  (1 + 0) + ( 2 + 5 ) + ( 4 + 0 )   =  12

( H ) =  (2 + 0 )+ ( 2 + 5 ) + ( 3 + 0 )   =  12

 

( D1 ) = 5 + ( 2 + 5 ) + ( 4 + 5 )           =  21

( D2 ) = (1 + 5 ) + ( 2 + 5 ) + ( 3 + 5 ) =  21

 

 

 

6

12

18

24

30

36

42

48

54

 

    Tabla 6. Tabla del seis.

 

 

( V ) =  12 + 30 + 48 =  90

( H ) =  24 + 30 + 36 =  90

( D1 ) = 6 + 30 + 54   =  90

( D2 ) = 18 + 30 + 42 =  90

 

( V ) =  (1 + 2 ) + ( 3 + 0 ) + ( 4 + 8 )    =    18

( H ) =  (2 + 4 ) + ( 3 + 0 ) + ( 3 + 6 )    =    18

 

( D1 ) = 6   + ( 3 + 0 ) + ( 5 + 4 )           =    18

( D2 ) = (1 + 8 ) + ( 3 + 0 ) + ( 4 + 2 )   =    18

 

 

 

7

14

21

28

35

42

49

56

63

 

    Tabla 7. Tabla del siete.

 

 

( V ) =  14 + 35 + 56  =  105

( H ) =   28 + 35 + 42 =  105

 

( D1 ) = 7 + 35 + 63   =  105

( D2 ) = 21 + 35 + 49 =  105

 

( V ) =  (1 + 4 ) + ( 3 + 5 ) + ( 5 + 6 )   =   24

( H ) =  (2 + 8 ) + ( 3 + 5 ) + ( 4 + 2 )   =   24

 

( D1 ) = 7   + ( 3 + 5 ) + ( 6 + 3 )          =   24

( D2 ) = (2 + 1 ) + ( 3 + 5 ) + ( 4 + 9 )  =   24

 

 

8

16

24

32

40

48

56

64

72

 

  Tabla 8. Tabla del ocho.

 


( V ) =  16 + 40 + 64  =  120

( H ) =   32 + 40 + 48 =  120

 

( D1 ) = 8 + 40 + 72   =  120

( D2 ) = 24 + 40 + 56 =  120

 

( V ) =  (1 + 6 ) + ( 4 + 0 ) + ( 6 + 4 )   =   21

( H ) =  (3 + 2 ) + ( 4 + 0 ) + ( 4 + 8 )   =   21

 

( D1 ) = 8   + ( 4 + 0 ) + ( 7 + 2 )          =   21

( D2 ) = (2 + 4 ) + ( 4 + 0 ) + ( 5 + 6 )  =   21

 

 

 

9

18

27

36

45

54

63

72

81

 

 Tabla 9. Tabla del nueve

 

 

( V ) =  18 + 45 + 72 =  135

( H ) =  36 + 45 + 54 =  135

 

( D1 ) = 9 + 45 + 81   =  135

( D2 ) = 27 + 45 + 63 =  135

 

( V ) =  (1 + 8 ) + ( 4 + 5 ) + ( 7 + 2 )   =   27

( H ) =  (3 + 6 ) + ( 4 + 5 ) + ( 5 + 4 )   =   27

 

( D1 ) =  9  + ( 4 + 5 ) + ( 8 + 1 )          =   27

( D2 ) = (2 + 7 ) + ( 4 + 5 ) + ( 6 + 3 )  =   27

 

1

2

3

2

4

6

3

6

9

4

5

6

8

10

12

12

15

18

7

8

9

14

16

18

21

24

27

4

8

12

5

10

15

6

12

18

16

20

24

20

25

30

24

30

36

28

32

36

35

40

45

42

48

54

7

14

21

8

16

24

9

18

27

28

35

42

32

40

48

36

45

54

49

56

63

56

64

72

63

72

81

 

Tabla 10.1. Matriz general 9 x 9 (V – H).

 

 

( V ) =  4 + 10 + 16 + 10 + 25 + 40 + 16 + 40 + 64   =   225

( H ) =  16 + 20 + 24 + 20 + 25 + 30 + 24 + 30 + 36 =   225

 

1

2

3

2

4

6

3

6

9

4

5

6

8

10

12

12

15

18

7

8

9

14

16

18

21

24

27

4

8

12

5

10

15

6

12

18

16

20

24

20

25

30

24

30

36

28

32

36

35

40

45

42

48

54

7

14

21

8

16

24

9

18

27

28

35

42

32

40

48

36

45

54

49

56

63

56

64

72

63

72

81

 

Tabla 10.2.  (1) Matriz general 9 x 9 (D1– D2).

 

 

  ( D1 ) = 1 + 5 + 9 + 5 + 25 + 45 + 9 + 45 + 81         =   225

( D2 ) = 9 + 15 + 21 + 15 + 25 + 35 + 21 + 35 + 49 =   225

 

(1) En esta tabla general se distribuyen todas las tablas de multiplicar del 1 al 9 tal como las hemos presentado individualmente, ordenándolas ahora de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. Como factor común a todos los números encontramos céntricamente el número 25.

(2) El sumatorio de los valores de la matriz central, coincide con el resultado del sumatorio en cruz de la matriz general. Observamos de forma respectiva la primera equivalencia entre la circunferencia y la Santa Cruz.

 

 

5

10

15

20

25

30

35

40

45

 

  Tabla 11. Matriz central (O).

 

Total = 5+10+15+20+25+30+35+40+45 = 225 (2)

 

 

 

III. Resultados.

 

Haciendo una observación en los resultados de la suma descompuesta, podemos decir que encontramos cierta simetría entre cada número. La primera razón que nos ha motivado exponer estas relaciones aritméticas de los primeros números naturales se debe a que en uno de los números hallamos una diferencia, por tanto, apreciamos un enigma en la misma ciencia de los números. En efecto, como hemos podido observar, es en el número cinco donde encontramos en el sumatorio descompuesto esta peculiaridad. A diferencia del resto de los resultados con el mismo rango, observamos que en este caso existe una disparidad entre el primer sumatorio en cruz y el segundo correspondiente.  

 

( V ) =  (1 + 0) + ( 2 + 5 ) + ( 4 + 0 )   =  12

( H ) =  (2 + 0 )+ ( 2 + 5 ) + ( 3 + 0 )   =  12

( D1 ) = 5 + ( 2 + 5 ) + ( 4 + 5 )           =  21
( D2 ) = (1 + 5 ) + ( 2 + 5 ) + ( 3 + 5 ) =  21


 Este enigma nos obliga a consultar con aquellos sabios de la antigüedad que mejor se defendían en el arte de la ciencia de los números. Pitágoras fue uno de los primeros en defender que el número cinco era un número esférico o circular. Es también de interés la referencia de san Isidoro de Sevilla, en su libro de Etimologías I coincidiendo de igual manera. Ambos defienden que el número cinco es un número esférico o circular, que es el número que multiplicado por sí mismo comienza en sí y hacia sí revierte. V.gr., 5 veces 5, es 25 así. Y un número esférico es el que, multiplicado por un número circular, se inicia en sí mismo y a sí mismo revierte. 5 veces 5, son 25; este círculo al ser multiplicado de nuevo consigo mismo, da lugar a la esfera, ya que 5 veces 25 dan 125 (Sevilla, 1993). Esllamado número esférico, porque en cada multiplicación se restaura o termina y comienza un nuevo ciclo.

 

El número quinario es de partida un número excepcionalmente especial, partiendo del Pentateuco, que son los primeros cinco libros de la Escrituras, hasta las cinco Santas Llagas de Cristo. Tenemos cinco sentidos y nuestras extremidades son cinco, con sus cinco dedos. Cinco Misterios tiene el Rosario y cinco son las letras que tienen los nombres de
M-a-r-í-a  y  J-e-s-ú-s. Cinco son los continentes y cinco son los puntos que conforman la cruz, incluyendo el nexo que une sus cuatro extremos. El pentágono regular tiene algunas propiedades curiosas, pues la razón entre la longitud de su diagonal y la longitud de su lado es el número áureo. También el quinto mandamiento hace referencia a la vida, que es el don  más sagrado que Dios ha dado a los hombres.

 

No podemos dudar que este enigma es inherente al modelo matemático universal de la Santa Cruz. El número quinario es esférico o circular, en primer lugar porque la circunferencia manifiesta la perfección o santidad, siendo ésta unas de las semejanzas directas que tiene con la Santa Cruz. En segundo lugar, podemos intuir en la fase (O) que en este fenómeno circular, ambos resultados (12 y 21) son un mismo número; número que hace conjugar simétricamente los dos sumatorios en cruz, como podremos observar a continuación:     

 

        T. Multiplicar      

Muestra

 

1

15

 

2

12

 

3

18

 

4

15

 

5

12 / 21

 

6

18

 

7

24

 

8

21

 

9

27

 

 

 

Tabla 12. Esencia de los números.

 

15

12

18

15

12/21

18

24

21

27

             Tabla 13.  Análisis general (fase O).

    

 

 

 

Fig. 2. Matriz real (Fase O).

 

 

Como podemos observar, es en esta tabla donde aglomeramos la esencia de los números naturales, aunque hablando con otros términos, es aquí donde encontramos la pureza de los números, así como su trascendencia. Aunque aparentemente en el número quinario manejamos dos valores, podemos demostrar en este sumatorio final por los resultados que obtenemos que, este número en verdad es bipolar; es un número único que gira sobre sí mismo. En este fenómeno donde se observa esta inversión de términos, es este número céntrico el que hace girar al resto de los números naturales que se situarían en un nivel exterior. Por tanto podemos decir que, el número quinario nos muestra un principio de giro. Este viene a ser el enigma del número cinco, siendo esta la demostración empírica de que este número céntrico goza en su esencia de una naturaleza esférica o circular, tal como si fuese el eje donde rotan el resto de los números. Si comparásemos los números naturales con un átomo, el número cinco vendría a ser el núcleo y el resto de los números figurarían los electrones que girarían alrededor de este. Descubrimos de esta manera por medio de la ciencia de los números que, los números naturales conservan una estructura semejante a la atómica o bien podríamos decir también que, un átomo es aquel que conserva una estructura semejante a la de los primeros números naturales. Comprobamos de esta manera que la Santa Cruz nos introduce a la Filosofía Primera, que es aquella parte de esta ciencia que estudia el origen de los primeros principios y causas.

 

 

IV. Conclusiones.

 

Teniendo en cuenta que el punto 286 del Catecismo Mayor de la Iglesia Católica nos dice que, la inteligencia humana puede ciertamente encontrar ya una respuesta a la cuestión de los orígenes ―sin mayores medios que los propios naturales― debemos de tener siempre presente la necesidad de precisar de la simbología, como medio para acercarnos mejor al conocimiento. De otra manera los ojos de la razón y del espíritu son miopes, actuando el símbolo como una lente que nos acerca a la verdad, pues la ciencia sin simbología sería inoperativa. Igualmente la teología sin simbología sería incomprensible y a su vez la filosofía sin simbología los conocimientos serían muy limitados.

 

El número quinario no solo es un número esférico o circular (5 = O) por ser una hipótesis de aquellos primeros sabios entendidos en la ciencia de los números, sino porque en estos resultados hemos podido apreciar empíricamente esta propiedad, estudiando la esencia de este número, con relación al resto de los números naturales. Esta comprobación no hubiese sido posible si no hubiésemos aplicado el modelo matemático universal de la Santa Cruz, como un método científico que nos muestra todas estas propiedades hasta el momento desconocidas.

 

Hemos podido apreciar que el número quinario es efectivamente un número esférico o circular, porque su naturaleza intrínseca guarda de igual manera una estrecha relación con el misterio de la Santa Cruz. Nunca hubiésemos podido conocer estas propiedades, si no hubiésemos aplicado este patrón matemático. Por esta razón matemática asociada en este caso al número quinario, podemos establecer la estrecha relación entre la Santa Cruz y la circunferencia (X = O). Esta relación cuantitativa podría llegarse a entender también en un sentido más amplio, es decir, por medio de una relación simple donde equis es igual a cero.

 

A priori estos conceptos que nacen de los números naturales y de una sencilla aritmética podrían ser unas conjeturas sin sentido o que no van más allá de una mera curiosidad. No podemos concluir creyendo que estas propiedades metamatemáticas no tengan una relación con las primeras causas y principios. En primer lugar porque las matemáticas son el fundamento de todas las cosas y los números naturales conforman los pilares de esta ciencia. Según estos principios aritméticos que hemos expuesto, podríamos decir que el Creador ha dejado en los números una ciencia que puede dar luz al misterio del origen del universo. Esta realidad podría entenderse como si Dios hubiese querido dejar en la ciencia de los números el croquis, donde nos muestra la manera que inició su obra, de tal modo que, podemos apreciar este misterio en los números naturales, como si se tratase de una radiografía, donde podemos apreciar por medio del modelo matemático universal de la Santa Cruz aquello que no podríamos alcanzar de otra manera con otros medios.

 

No podemos negar que nos encontramos ante un código en el universo, un código encriptado, pudiendo llegar a catalogarlo como la encriptación más antigua y a su vez más novedosa conocida hasta el momento. Estas demostraciones llevadas a cabo por medio de una sencilla aritmética revelan un misterio. Por ello podemos ir más allá cuando hablamos de que nuestro origen se resume y se simplifica en una gran explosión. El Big Bang viene a ser la teoría más aceptada sobre el origen del universo, porque en esencia no tiene porque involucrar la voluntad de un autor para toda la creación. Muy diferentes son estas conjeturas que aquí hemos expuesto, ya que partir del origen que parte de un giro, implicaría una Inteligencia previa. Quizá esta teoría sea más comprometida y menos reduccionista que la teoría de la explosión, pues al fin de al cabo el movimiento también es una fuente donde surge la energía.

Ya no solo sabemos que la Santa Cruz está impresa en caracteres matemáticos en toda la creación por medio de una simple aritmética, pues el hecho de haber podido demostrar que la Santa Cruz es semejante a una esfera o circunferencia, implica decir también que cuando vemos el Sol o la Luna llena o cualquier objeto esférico o circular, de una forma subliminal estamos viendo el símbolo que distingue a los cristianos, es decir, el signo de la Santa Cruz.

 

Hubo un monje benedictino llamado Odo Casel (1886-1948) que decía que, acercarnos al misterio de la cruz «es lo más fácil y lo más difícil. Tan fácil que hasta un niño puede entenderlo y comprenderlo; tan difícil que aún el más sabio nunca lo aprende, a no ser que vuelva de nuevo a las causas primeras y se haga lo que fue el hombre en un principio: uno que calla, escucha y contempla». No solamente es frustrado este mensaje por ser misterio, sino porque no todos tienen la madurez espiritual suficiente como para poder apreciar su grandeza. «Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción. Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria» (1 Co 2: 6-8). Por otro lado, no dejamos de comprender que los caminos de Dios no son los nuestros, pues este es otro atenuante muy común que nos impide reconocer los signos de Dios, que es cuando nos fijamos en el dedo de aquel que está apuntando al sol. En efecto, Dios no suele tomar a los más capacitados, sino que capacita a aquellos que Él toma con el fin de poder dar a conocer sus misterios. «Porque está escrito: "Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los inteligentes". ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? » (1 Co 1: 19-20) «Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale » (1 Co 1: 27-28).

 

V. Bibliografía.

 

 

Balmes, Jaime (1948). Filosofía fundamental. Barcelona: Imprenta de A. Brusi.

 

Casel, Odo (2011). Misterio de la Cruz. Barcelona: Buenanueva.

 

Catecismo Mayor de la Iglesia Católica. Punto 286. Bilbao: Grafo

 

González Urbaneja, Pedro Miguel (2007). Pitágoras, el filósofo del número. 
Madrid: Nivola.

 

Arana, Juan (2012). La cosmología en el siglo XXI: entre la física y la filosofía. Tarragona: Publicacions URV

 

Platón (1986) República Libro VII. Madrid: Gredos

 

Ríos, Sixto (1995). Modelización. Madrid: Alianza Universidad

 

Sevilla, San Isidoro (1993). Etimologías I. Madrid: B.A.C.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 

La Ciencia de Dios
Don del Espíritu Santo

 


¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! (Mt. 23, 24)

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